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paisajes |
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I Los corzos caminan en silencio y corren las aguas junto a ellos, veloces bregan abedules sin Sombra, flotan láminas de hielo deslizándose montaña abajo. Ha perdido sus dientes el lobo, lejos crecen la nieve y las trampas, los cepos. Redes en el lago rebosan plateadas, corrientes dulces y helados remolinos Se estrellan en la orilla pedregosa. Largos matorrales acarician a su paso las ciervas preñadas, que huyen y florecen con la nueva noche. Llegan las lunas cambiantes, sus brillos iluminan los ojos heridos de esas sombras que huyen, que corren sobre la nieve. Viajan hacia otros valles.
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II El coche gira, emigran las últimas aves, los estanques rebosan, la hierba podrida recubre los campos... En el valle se espera la quema de rastrojos, la gente rebusca entre chozos de piedra cubiertos de musgo, hurga con palos la res muerta y olisquea la falsa mañana, que llega y rueda lenta, perezosa, sobre la llanura. En el auto temprano charlamos, felices como sombras, temblando, el uno en el otro. Se escuchan voces a lo lejos, el conductor del coche suspira y canta, sonríes, beso la tarde en tu boca. Pasan lejanas las aves que vuelan hacia el verano. Fernando Pérez Fernández Poema ganador del Concurso Literario del IES "Santiago Apóstol"
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