EVOLUCIONISMO: EL ORIGEN DEL HOMBRE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.    DESARROLLO HISTÓRICO DE LAS TEORÍAS EVOLUCIONISTAS.

    1.1    Ideas evolucionistas en la Antigüedad.

            Desde la Edad Antigua las distintas civilizaciones han intentado explicar el origen del mundo a partir de sus creencias religiosas. En los libros de las distintas religiones, Dios o los dioses creaban desde la nada (judaísmo, islam, ...) u ordenaban (griegos, mesopotámicos...) la materia inerte, apareciendo en ese instante el mundo. Surgiría más tarde el hombre, como resultado de una acción divina. Así el ser humano y los animales adquirían la existencia por una creación directa o indirecta de los poderes divinos.

        Las primeras concepciones cosmogónicas fueron, en buena parte, función del medio ambiente en que se desarrollaron. No es extraño, pues, que los dos núcleos culturales que antes entraron en la fase histórica (el egipcio y el sumerio-babilonio) dieran origen a ideas cosmogónicas divergentes. En la cultura egipcia predominó la idea de "continuidad" en su visión del mundo: los fenómenos naturales (crecida del Nilo y cosechas, por ejemplo) se suceden sin interrupciones bruscas, en una serie continua. Por el contrario, en las culturas del valle del Tigris y del Eufrates, sometidos con cierta frecuencia a grandes cataclismos, se generalizó la idea de discontinuidad, la creencia en una creación con interrupciones bruscas, en lugar de un lento y continuo fluir de los acontecimientos naturales.

        Los filósofos griegos fueron los primeros en buscar una explicación natural al origen del mundo frente a las antiguas narraciones míticas. Las concepciones cosmogónicas de los filósofos de la escuela jónica -s.VI a.C.- son las que más se acercan, dentro de la filosofía griega, al evolucionismo. Todas ellas reflejan una imagen de evolución natural y continua del mundo, aunque el "elemento primordial" varíe en cada autor: el agua, para Tales de Mileto, el aire para Anaxímenes, o el fuego para Anaximandro. Heráclito de Efeso, por su parte, afirmaba que toda existencia está en continuo cambio. En Anaximandro se encuentran los primeros atisbos de ideas de evolución referida a los seres vivos: según él, los primeros animales habrían aparecido en el agua para pasar luego a tierra firme y se mostraba partidario de que el hombre había nacido de una criatura diferente.

        Por otra parte, la idea de inmutabilidad de las especies defendida por Platón y Aristóteles coincidía con la visión del Antiguo Testamento y fue aceptada por el cristianismo durante siglos. Durante ese tiempo se consideró a los fósiles como restos de organismos desaparecidos y enterrados por el Diluvio Universal. Aristóteles dedujo que la naturaleza progresa desde los seres más sencillos hasta los más complejos; aunque no hay que entender estas afirmaciones en estricto sentido filogenético, sino más bien formal. Al mismo tiempo, consideraba que algunos animales podían surgir de la materia no viva por generación espontánea.

        La absorción de la cultura helénica por Roma produjo un cambio radical en la manera de enfocar el conocimiento científico. La desinteresada afición a la ciencia de los griegos fue sustituida por el utilitarismo romano, y la ciencia vino a convertirse en mera técnica, el verdadero conocimiento científico permaneció estacionario. De esta manera la ciencia fue languideciendo a lo largo de muchos siglos.

        En la Edad Media, con el advenimiento del cristianismo, las ideas cosmogónicas contenidas en la Biblia pasan del pueblo hebreo a tener una amplitud universal. La interpretación literal del relato bíblico de la creación, unido a las ideas platónicas y aristotélicas adaptadas al dogma cristiano, llevó a la creencia en la fijeza o inmutabilidad (fijismo) de las especies animales y vegetales, la cual perdurará mucho tiempo en el orbe cristiano. No obstante, algunos padres de la Iglesia, entre los que destaca San Agustín (353-430), sostuvieron opiniones que pueden interpretarse en favor de que hubo una cierta evolución cósmica antes de la creación del hombre -hipótesis de la creación "en potencia"-.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    1.2    Teorías evolucionistas en los siglos XVII, XVIII y XIX.

            Espoleados por la inquietud científica y los grandes fenómenos culturales que se gestan en el Renacimiento, en el curso de estos siglos se incrementaron los avances iniciados en el s.XVI en los distintos campos de las ciencias naturales.

    Se hicieron notables progresos en el conocimiento sistemático de los seres vivos, estableciéndose el concepto de especie como unidad constante y se elaboraron nuevos sistemas de clasificación y nomenclatura con Ray (1627-1705) y, sobre todo, con Linneo (1707-1778).

 

 

 

 

 

   a) Visión lineal de la evolución en Lamarck.

            En el siglo XIX, concretamente el mismo año en que nacía Charles Darwin (1809), surgió la primera teoría organizada de la evolución con la publicación de la "Filosofía Ecológica", obra del Caballero de Lamarck, Jean Baptiste Monet.

        Lamarck formuló dos leyes en su teoría, la cual aceptaba la generación espontánea como un acontecimiento frecuente. Su teoría se puede resumir en los siguientes puntos:

         Lamarck pensaba que las jirafas tuvieron que forzar el cuello deliberadamente para comer las ramas altas de los árboles. Este esfuerzo provocaba que las generaciones posteriores tuvieran el cuello más largo.

        Lamarck se forjó, en principio, una imagen lineal, continua y siempre renovada de la evolución, referida al mundo animal, por un lado, y al reino vegetal, por otro. Imagen que no corresponde, desde luego, a la visión ramificada e histórica del proceso evolutivo.

 

    La teoría de Lamarck fue vivamente atacada en su tiempo, hasta el extremo de ser silenciada. Sin embargo, se mantuvo esta corriente de pensamiento evolucionista, sirviendo de base para lo que terminaría siendo una verdadera revolución en las ideas biológicas del momento, y que desembocaría en la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin. De hecho, su teoría llegó a estar muy extendida hasta que las teorías mutacionistas la negaran de forma categórica.

 

 

 

 

 

 

        b) Visión ramificada de la evolución de Darwin y Wallace. La Selección Natural.

            Las ideas evolucionistas, aunque no aceptadas, flotaban en los ambientes científicos. Esto demuestra que Darwin y Wallace llegaron de forma independiente a establecer la misma teoría de la evolución por medio de la selección natural.

              Charles Darwin (1809-1882) realizó una serie de observaciones de tipo biogeográfico.que le llevaron a la idea de que las especies variaban y se diversificaban a lo largo del tiempo. En su viaje alrededor del mundo (1831-1836) pudo comparar las especies de las islas entre sí y con las del continente más cercano a ellas, apreció la sustitución geográfica de especies en residencias ecológicas análogas, que, combinadas con otros hechos le llevaron a la idea de que las especies variaban y se diversificaban a lo largo del tiempo, dando lugar a nuevas especies. Durante mucho tiempo recopiló datos en torno a este problema, a la vez que, apoyándose en las ideas de Malthus sobre el crecimiento de la población humana formuló la teoría de la selección natural para explicar el proceso evolutivo.

              Alfred Russel Wallace (1823-1913) también era un naturalista viajero. Siendo muy joven abordó una campaña en el Amazonas de cuatro años de duración y, más tarde, una visita a diversas islas del archipiélago malayo de ocho años de duración. Muy interesado por el problema del origen de las especies, publicó en 1855 un artículo cuya principal conclusión era que "las especies actuales coinciden, tanto en el espacio como en el tiempo, con especies preexistentes muy afines a ellas". Este trabajo le puso en contacto epistolar con Darwin; así es que en 1858, cuando se le ocurrió combinar la doctrina de Malthus con sus observaciones sobre la diversificación de especies en variedades o razas, estableciendo también la teoría de la selección natural, envió un manuscrito sobre la cuestión al propio Darwin, el cual sufrió un gran disgusto al ver resumida en pocas páginas una teoría en la que llevaba veinte años trabajando. Todo se arregló al mediar Lyell y el botánico Hooker y publicarse conjuntamente el artículo de Wallace y un breve avance de los escritos de Darwin. No obstante, como ha ocurrido tantas veces en la historia el nombre de Wallace ha permanecido en la sombra durante demasiados años.

 

            Charles Darwin presionado por el trabajo de Wallace preparó rápidamente la publicación donde formulaba su teoría completa: "The origin of species" fue publicado en 1859.

 

La teoría de Darwin-Wallace se resume en los siguientes puntos:

  • Nuestro mundo no se mantiene estático, sino que está en continua evolución. Las especies cambian continuamente, con el tiempo unas se extinguen y aparecen otras nuevas. Las formas de las especies actuales son más diferentes cuanto más antiguas sean.
  • Los cambios no se producen súbitamente o a saltos discontinuos, sino que es un proceso continuo y gradual.
  • Las especies descienden de un antepasado común, por tanto los organismos semejantes están emparentados. Remontándose en el tiempo se llegaría a un origen único de la vida. (visión ramificada de la evolución).
  • La evolución o cambio evolutivo es resultado de un proceso de selección natural. En una primera fase se produce variabilidad en cada generación, mientras que en una segunda fase se produce la selección a través de la supervivencia (lucha por la propia existencia). La segunda fase de selección constatada por Darwin, está basada en las observaciones que mantuvo sobre la reproducción de distintas especies, las cuales siendo abundantes se mantenían no obstante en equilibrio a través de las generaciones; este hecho implica que muchos individuos mueren tempranamente. La razón de la muerte a edad temprana tiene su respuesta en que, las diferencias existentes entre los descendientes de una misma especie, los cuales se han adaptado diversamente al hábitat donde han nacido, luchan entre sí por la propia existencia; los más aptos sobrevivirán, y por tanto transmitirán posteriormente a sus hijos esas características de fortaleza; el proceso se repetirá en cada generación. Así, por ejemplo, los pinzones, que son aves que tienen pico corto, presentan variedades con pico largo que les dota de mayor capacidad para alcanzar la comida, de ahí que hayan sobrevivido con mayor facilidad que los primeros y por tanto se hayan reproducido más extensamente.
  • Con respecto al hombre, éste condiciona la evolución de determinadas especies para su propio aprovechamiento mediante la selección artificial, sin embargo Darwin afirma en "El origen de las especies" que el hombre de hecho no produce variabilidad; lo único que hace es exponer intencionadamente seres orgánicos a nuevas condiciones de vida, y luego la Naturaleza actúa sobre la organización, y causa la variabilidad. Pero el hombre puede seleccionar y selecciona las variaciones que la Naturaleza le da, y de este modo las acumula de cualquier modo que desee. Adapta así animales y plantas a su propio beneficio o placer. Puede hacerlo metódicamente o puede hacerlo inconscientemente, preservando los individuos que le son más útiles de momento, sin pensar en alterar la raza. No hay motivo aparente para que los principios que han actuado con tanta eficacia en la domesticación no hayan actuado en la Naturaleza. Nacen más individuos de los que pueden sobrevivir. La ventaja más ligera en un ser, de cualquier edad o en cualquier estación, sobre los demás seres con los cuales entra en competición, o una adaptación mejor, por mínima que sea, a las condiciones físicas que le rodean, cambiará el equilibrio en su favor.
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            En resumen, la evolución es un proceso de selección natural en la cual, en una primera etapa se produce la mutación, recombinación y acontecimientos al azar (producción de la variabilidad genética), para en una segunda etapa quedar regulada esa variabilidad mediante la selección natural, y en la cual la selección artificial generada por el hombre no produce variabilidad. Implícita en su teoría está también la idea de que la evolución tiende a la perfección de la especie. El único punto débil que hoy se achaca a esta teoría es la suposición de que prácticamente todas las adquisiciones sean hereditarias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.3 Teorías modernas de la evolución.

            Los trabajos de genética del monje austriaco Gregorio Méndel, que no serían redescubiertos y valorados hasta 34 años después de su muerte, por De Vries, Correns y Tschermak serían los promotores de la teoría mutacionista.

            El mutacionismo defiende que la evolución se ha producido a través de mutaciones, es decir, cambios bruscos que pueden producirse al azar o por modificaciones obligadas por factores ambientales.

            La teoría de la selección paralela compagina la heredabilidad de los caracteres adquiridos con la teoría de la mutación. Las tendencias finalísticas, se distinguen por no tener sólo en cuenta los factores mecánicos de la evolución sino que consideran que sólo la existencia de una tendencia progresiva interna puede explicar la aparición de organismos cada vez más complejos con el paso del tiempo, aduciendo, además, que hay evoluciones inexplicables científicamente y que varían no necesariamente por los factores externos.

        Otras teorías modernas aportan puntos de vista complementarios: Teoría Incidental, T. Selectiva, Equilibrio Puntuado, Neolamarckismo...

            En 1937 comenzó a imperar el Neodarwinismo (teoría sintética), fruto de los nuevos conocimientos genéticos surgidos de los estudios de Mendel o Morgan entre otros, siendo generalmente aceptada en la actualidad la moderna teoría de la evolución elaborada en ese momento por Theodosius Dobzhansky en la obra Genética y el origen de las especies, que fuera completada posteriormente con trabajos en diferentes disciplinas: Ernst Mayr en zoología, Stebbins en botánica y Simpson en paleontología. Esta teoría combina la teoría de la selección natural con los conocimientos actuales de genética.

 

 

 

 

 

 

 

1.4 Theilard de Chardin (1881-1955).

                Este sacerdote católico francés de formación enciclopédica -geólogo, paleontólogo, filósofo y teólogo- elaboró una interpretación evolucionista de la humanidad y del universo compatible con el cristianismo. Sus opiniones fueron consideradas heterodoxas por sus superiores religiosos en su época.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.    EVOLUCIÓN DEL HOMBRE.

                Con frecuencia la respuesta a esta pregunta es que "el hombre desciende del mono". Y no es del todo correcta. No es correcto decir que descendemos de los monos, como si ya no lo fuéramos. En efecto, nosotros pertenecemos al grupo de los primates, sin embargo no procedemos de ninguna especie actual de mono sino de especies ya desaparecidas. Nuestra separación se realizó en dos procesos: la hominización y la humanización.

 

2.1 El Proceso de Hominización.

                Las modernas teorías evolucionistas nos aproximan al concepto de "hominización" como el definidor de los cambios o transformaciones que ha sufrido el ser humano a lo largo del tiempo, es decir, la evolución humana desde una fisonomía parecida a los simios hasta el estado actual. En el proceso de hominización hay una serie de logros fundamentales que han permitido llegar hasta el ser humano actual. Estos logros son:

 a) La bipedestación o posición erguida.

La marcha bípeda provocó una serie de modificaciones imprescindibles: los pies se especializan en caminar, la pelvis se empequeñeció para soportar el peso vertical del cuerpo, la columna vertebral se enderezo adquiriendo cuatro curvaturas, que permite que el centro de gravedad del cuerpo describa al andar casi una recta, una rodilla que puede doblarse en un solo sentido y un pulgar del pie largo y alineado con el resto de los dedos de los pies. El cráneo, a su vez, reposó sobre la columna, lo cual permitió un aumento de la capacidad craneana. Los cambios aludidos no fueron siempre ventajosos. Así, por ejemplo, el empequeñecimiento de la pelvis hace más difícil el parto de las mujeres que el de las hembras de los monos antropoides.

         La marcha bípeda permitió liberar las extremidades superiores y las manos, que se convirtieron en instrumentos muy sensibles, capaces de manipular los objetos de forma muy precisa. En la mano humana, destaca el pulgar, que es alargado, puede rotar con bastante libertad y puede oponerse al resto de los dedos de la mano.

b) El desarrollo cerebral.

              La marcha bípeda se adquirió mucho antes de que comenzara el aumento del volumen del cerebro. La mayoría de los seres humanos actuales tiene una capacidad craneal entre 1.300 y 1.500 cm3. En el transcurso del proceso de hominización, el volumen de la masa cerebral se ha multiplicado más de tres veces. El aumento del tamaño del cerebro y de su complejidad ha permitido la evolución cultural y técnica del ser humano. La telencefalización, la frontalización, la disimetría entre hemisferios, etc. son notas que van ligadas a la espectacular cerebración del genero homo, sin la cual el lenguaje y la razón no hubieran hecho su aparición en el mundo.

         Paralelamente se produce una disminución gradual del tamaño de la cara y de los dientes. Todos los grandes simios están dotados de enormes caninos (colmillos) que destacan del resto de los dientes. A medida que avanzamos en el proceso de hominización, observamos que los caninos van reduciéndose de tamaño. Además, los dientes que sirven para masticar -premolares y molares- han ido disminuyendo su tamaño progresivamente. La elaboración de los alimentos, especialmente desde la utilización del fuego, hizo menos necesarias estas piezas dentales para las tareas de desgarrar los alimentos.

         Los cambios anteriores provocaron una disminución del tamaño de la cara y de las mandíbulas. La cara de los primeros antepasados del ser humano era grande y estaba situada al frente del cráneo. A medida que los dientes se redujeron y el cerebro aumentó, la cara disminuyó y varió su posición; así, la cara de los seres humanos actuales está situada debajo, no delante, del cerebro.

c) La adquisición del lenguaje articulado.

Paralelamente al desarrollo del cerebro, el lenguaje articulado permitió transmitir información concreta de modo instantáneo. Fue un instrumento perfecto para la evolución cultural del ser humano, que le ha llevado a controlar el planeta, adaptando el entorno a sus necesidades. Sin este instrumento, no hubiese sido posible la capacidad de razonar; no hubiese sido posible la aparición del pensamiento.

 

d) Neotenia o nacimiento inmaduro. El ser humano es el animal que viene a la vida más indefenso y más necesitado de un largo período de cuidados. Gracias a eso la mente es una hoja, casi en blanco, capaz de una amplia gama de aprendizajes. De hecho, la zona del cerebro donde radican los instintos se liberan en beneficio de las zonas que posibilitan los aprendizajes.

e) Ecumenismo. La familia de los homínidos ha culminado su evolución en la constitución de una sola especie y en la ampliación de su hábitat hasta ocupar toda la tierra y con el tiempo, posiblemente otros planetas.

 

        Se puede resumir la hominización en un proceso de evolución humana no lineal, sino presentando variadas ramificaciones, de manera que nos vamos a encontrar con especies distintas de homínidos que van a vivir al mismo tiempo. Algunos se extinguirán y otros continuarán evolucionando.

        Pero aún queda mucho por investigar y conocer. El proceso de hominización todavía no se conoce en su totalidad, hay muchas lagunas que impiden tener un conocimiento completo del mismo. Debemos tener presente que los restos fósiles humanos que se suelen encontrar, son escasos e incompletos, debido a que nuestros antepasados no fueron muy abundantes, ni eran tan torpes como para quedar atrapados en yacimientos fósiles.

        La clasificación biológica que podemos dar del ser humano de hoy en día, es decir, de nosotros mismos, es la siguiente:

 

Clasificación Biológica del ser humano actual

Es un animal Reino Animal
Tiene espina dorsal Filo Cordados
Espina dorsal segmentada Subfilo Vertebrados
La madre amamanta a sus crías Clase Mamíferos
La gestación se realiza en el útero dentro de la placenta Subclase Euterios
Tiene extremidades con 5 dedos, posee clavícula y un único par de mamas situadas en el pecho Orden Primates
Ojos en la parte frontal de la cabeza y cerebro grande en relación con el tamaño del cuerpo Suborden Antropoides
Reducción de los caninos (colmillos), arcada dentaria de forma parabólica, reducción progresiva del último molar, esqueleto adaptado a la postura erguida y locomoción bípeda y cara progresivamente más vertical. Familia Homínidos
Un cerebro notablemente más grande y complejo, una cara más pequeña y vertical, molares de menor tamaño, la nariz más prominente, así como modificaciones anatómicas y funcionales de la región pélvica y la forma general del cuerpo. Género Homo
Rasgo que caracteriza específicamente: su inteligencia. Especie Sapiens
Dos veces sapiens, para distinguirlo de la especie: Homo sapiens neandertalensis Subespecie Sapiens

clasificación biológica que podemos dar del ser humano de hoy en día, es decir, de nosotros mismos, es la siguiente:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.2 El Proceso de Humanización.

"Una vez concluido el proceso de hominización, es decir, constituido el género homo como entidad biológica madura, se inició inmediatamente una actividad que carecía de precedentes en la historia de la vida; a saber: la actividad cultural, la invención de una nueva manera de existir que iba a separar definitivamente al hombre de todas las demás especies y a convertirle, en efecto, en "rey de la creación". Esta actividad específicamente humana, en cuya virtud nos hemos convertido en lo que somos hoy, comenzó siendo muy rudimentaria, apenas distinguible de la actividad adaptativa de los animales superiores. Las diferencias, aparentemente pequeñas en un principio, resultaron, sin embargo, lo suficientemente importantes para producir con el tiempo dos modos de vida tan distintos como el del hombre y del del resto de los animales.

En un principio, la actividad instrumental del hombre fue muy elemental y funcionó al servicio de fines biológicos muy elementales -alimentación, defensa, alojamiento-, pero se diferenció de la de los simios más cercanos en que éstos, capaces, por supuesto, de arrojar piedras, de utilizar un palo como bastón o de convertir una rama en instrumento para robar miel de una colmena, jamás llegaron a trascender los límites de esta actividad instrumental de primer orden. [...]

El paso siguiente, probablemente unido al desarrollo del lenguaje, consistió en ampliar los fines biológicos, de pura supervivencia, con valores religiosos y artísticos totalmente desconocidos en el mundo animal. El ser humano comenzó a enterrar a sus muertos de acuerdo con normas inventadas por él mismo, empezó a construir adornos para su cuerpo y a decorar sus cuevas con pinturas y símbolos. La humanización había comenzado."

Pinillos, J.L. (1980): La mente humana. Navarra, Salvat. Pág. 27

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.    CONCEPTOS BÁSICOS RELATIVOS A LA EVOLUCIÓN.

Evolución. En el campo de la biología, designa el conjunto de cambios que han sufrido los seres vivos a lo largo de los tiempos geológicos. Se trata de un concepto que data del siglo XIX y que se refiere al proceso de modificación paulatina y constante de las especies, que da lugar a la gran diversidad de organismos existentes en la actualidad.

         En los siglos XVII y XVIII, evolución se empleaba en el sentido de desarrollo embrionario del organismo (ontogenia). Fue a partir de 1862, con las publicaciones de Herbert Spencer, cuando el término evolución (organic evolutión) comenzó a referirse sistemáticamente a la filogenia de los organismos.

         Hoy se considera que la evolución es un producto de la interacción de varios factores: mutaciones, selección natural y aislamiento. La existencia de las mutaciones es un requisito imprescindible para el proceso evolutivo. Después, la selección natural actúa sobre esas mutaciones, haciendo que el portador de las mismas puede perpetuarse si le permiten adaptarse a las condiciones del medio; en tal caso, la mutación se mantendrá como un carácter de la especie, al contrario de aquellas que no permitan la adaptación, o incluso la perjudiquen.

Mutación. Variación brusca en alguna característica biológica (color del pelo, longitud de las piernas, desaparición del pelo en alguna zona del cuerpo, etc.) que ocurre en algún individuo de una especie y que queda codificada en los genes, siendo por tanto heredable.

Biogenia. Ciencia que se ocupa del crecimiento y desarrollo de los seres vivos, considerados individualmente (ontogenia) o colectivamente, formando especies (filogenia).

  • Ontogenia. Proceso general de desarrollo de un ser vivo. Incluye el conjunto de transformaciones que se operan en el individuo desde el momento de la fecundación hasta el fin de la vida adulta.
  • Filogenia. Desarrollo evolutivo de la especie.

Fijismo /evolucionismo: Teorías contrapuestas que sostienen que los seres vivos no cambian, sino que han sido creados así; frente a un continuo cambio (brusco o lento) de la vida del mundo natural. Los primeros atisbos evolucionistas comienzan en la filosofía griega, allá por el siglo VI a. C. Las teorías evolucionistas no comienzan a tener consistencia científica hasta mediados del siglo XIX.

Generación espontánea. Desde la Antigüedad hasta los estudios de Pasteur estuvo muy extendida la idea de que la vida nacía de la materia en descomposición, es decir por generación espontánea, de la nada. Aristóteles, por ejemplo, consideraba que algunos animales, como ranas o abejas, podían surgir de la materia no viva por generación espontánea. Francesco Redi, en el siglo XVII, intentó probar experimentalmente esta teoría. Para ello introdujo unos trozos de carne en dos frascos, uno tapado y otro abierto. Al cabo de unos días habían nacido gusanos en el frasco abierto, mientras que en el cerrado no apareció forma de vida. Redi concluyó que los gusanos no nacían de la carne en descomposición sino de los huevos de mosca, pero ante la polémica que levantó el experimento admitió finalmente la generación espontánea en los gusanos intestinales y en los de la madera. Más tarde Leeuwenhoek descubrió seres microscópicos en el agua de lluvia, y en el siglo XIX Pasteur demostraría experimentalmente la existencia de microorganismos en el aire, desmontando definitivamente la creencia de la generación espontánea y concluyendo que cualquier tipo de vida procede de un organismo vivo preexistente.

Ley Biogenética de Haëckel (1834-1919): Defensor de la teoría evolucionista de Darwin enunció una ley, llamada biogenética o de la recapitulación abreviada, según la cual La ontogénesis es una recapitulación abreviada de la filogénesis. Es decir, que existe un paralelismo entre el desarrollo de un individuo perteneciente a una especie (ontogénesis) en su período fetal y el desarrollo de esa especie (filogénesis). Esta ley sería refutada posteriormente por estudios embriológicos y psicológicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

  • Malthus, Thomas Robert (1798). Primer ensayo sobre la población. Madrid: Alianza.
  • Moya Palacios, J. L. (1997). Psicología. Bachillerato. Madrid: Anaya.
  • Pinillos, J.L. (1969). La mente humana. Madrid: Salvat. 
  • Templado, Joaquín (1974). El desarrollo histórico de las Ideas evolucionistas. En Miguel Crusafont Pairó (edt.). La evolución (pp. 85-105). Madrid: BAC. 

Enlaces web: 

 

 

© Tomás García Muñoz. Almendralejo, Octubre, 2006.