ESCUELAS PSICOLÓGICAS.

 

EL PSICOANÁLISIS.

 

  1. Conceptos previos.

  2. Teoría de la personalidad según el enfoque psicoanalítico.

  3. Mecanismos de defensa.

  4. Evaluación de la Teoría Psicoanalítica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conceptos previos.

 

        Si cogemos el tema clásico del mundo como un gran teatro donde todos hacemos comedia (Calderón), nuestra personalidad sería el personaje que representamos. Todos tendríamos un papel, una personalidad y esto nos hace ser diferentes a los demás. "Yo soy yo" y mi personaje es único e irrepetible, pero al mismo tiempo me parezco a los demás.

        La gran pregunta ¿qué es la personalidad? ha sido tratada desde los pensadores griegos hasta la actualidad.

 

        Los psicólogos se preguntan: ¿Quiénes somos?, ¿Por qué cada persona responde de distinta manera ante una misma situación? Un ejemplo claro lo encontramos en las respuestas que suscita en las demás personas la muerte de una de ellas: unas gritarán, otras llorarán, hay quien se quedará en silencio, ...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Teoría de la personalidad según el enfoque psicoanalítico.

        La vida del médico vienés Sigmund Freud se extendió a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX y legó un cambio importante en la manera de entender algunos de los conceptos básicos de la personalidad humana.

        Freud, médico y psiquiatra, comenzó su carrera en Viena. Desde la medicina privada se interesó en el tratamiento de los trastornos nerviosos. Primero probó la hipnosis, pero no obtuvo los éxitos esperados y buscó como alternativa "la cura de la palabra" , a través de la cual los pacientes eran capaces de deshacerse de sus síntomas hablando de sus experiencias y problemas. De esta forma desarrolló la técnica que hoy conocemos como Psicoanálisis. A medida que Freud escuchaba a sus pacientes que le hablaban de sus problemas y le contaban sus experiencias, empezó a ver la influencia de estas experiencias a lo largo de de su vida, desde la primera infancia, así como la importancia de los sueños. De este modo formuló sus teorías con la descripción de los correspondientes casos clínicos.

     Para Freud la personalidad se estructura en tres niveles o estratos: el id (ello), el ego (yo) y el super-ego (super-yo). Cada una de ellas cumple una función y se desarrolla en distinta fase de nuestro desarrollo.

El ello está presente al nacer y estaría constituido por necesidades tan básicas como el hambre, la sed y la sexualidad, a las cuales llamó instinto de vida, que estarían alimentados por una forma de energía llamada libido. Al instinto de vida lo denominó eros (nombre del dios griego del amor). Pero el ello contiene, también -implícito-, el thanatos o instinto de muerte y al que hace responsable de la agresividad y la destrucción. El id opera, por tanto, mediante el principio del placer. El bebé hambriento llora para ser alimentado, sin importarle si su madre, por ejemplo, está dormida; porque para él su necesidad es primordial y no parará en sus demandas hasta que no esté saciada aquella necesidad.

 Para Freud estos instintos están en la base de todo comportamiento humano. Aunque no siempre satisfacemos los instintos directamente. Así, por ejemplo, reprimimos el deseo de gritar a nuestro jefe y gritamos en casa al primer miembro de nuestra familia que tiene la "suerte" de tropezar con nosotros.

SU

PER

YO

YO Consciente (racional)

Subconsciente

ELLO Inconsciente(irracional)

 

        El ego (yo) se desarrolla después del nacimiento, cuando el niño se da cuenta de que no todo lo que quiere lo obtiene automáticamente y por tanto tendrá que buscar la manera de conseguirlo. Este proceso es conocido como la prueba de la realidad. Así el bebé, gobernado por su ello (irracional e inconsciente) llora en la cuna hasta que es alimentado; mientras el yo (racional y consciente) piensa y actúa según el análisis de la situación: posibilidad de gatear hasta alcanzar unas galletas que se encuentran en la mesita de noche.

        El super-ego (super-yo) aparece en la primera infancia. Opera mediante lo que se podría llamar "principio de perfección". Representa los valores que los padres y educadores van comunicando al niño/a como ideales. El super-yo procura que el niño interiorice los conceptos de bueno/malo para que pueda, de este modo, controlar su propia conducta, de acuerdo a su propio criterio. En definitiva que sea capaz de juzgar sobre una acción si ésta es buena o mala.

        El super-yo está formado por el yo ideal (el deber) y la conciencia (lo que no debemos hacer, aquellos por lo que somos castigados). Es decir el super-yo es el amo moral del alma, está en oposición tanto con el id como con el ego, ya que es irracional como el primero pero controlador como el ego. Su papel consiste en bloquear la actividad instintiva permanentemente.

        Si el super-ego consigue demasiado éxito produce como resultado una personalidad rígida e inhibida; si fracasa surgirá en nosotros una personalidad antisocial.

        Otro aspecto más a destacar en la teoría de la personalidad de Freud el relativo al Desarrollo Psicosexual. Según Freud, la personalidad se desarrolla en una secuencia de cinco etapas y da comienzo en la infancia. Éstas reciben el nombre de zonas erógenas. Una persona que no pudo satisfacer sus necesidades en alguna de estas etapas o que estuvo mimada excesivamente en alguna de ella puede llegar a quedar fijada en una etapa en particular. (oral, anal, uretral, fálica, de latencia, genital).

        Freud advirtió que la maduración de la personalidad de un individuo está muy determinada por las tres primeras etapas. Por tanto un elemento fundamental de su teoría es el concepto de la sexualidad infantil, toda vez que piensa que el instinto sexual no aparece de repente en la pubertad, sino que ha estado presente desde el nacimiento, aunque de distinta forma.

Mecanismos de defensa.

Normalmente el id, ego y super ego se hallan en estado de equilibrio entre sí, pero si estas fuerzas se desequilibran surge la ansiedad en el individuo, y para aliviar la presión, el ego pone en marcha una serie de mecanismos de defensa. Estos mecanismos suelen ser inconscientes por lo que la persona no se da cuenta de que ha tenido lugar una distorsión y está completamente convencida de que su punto de vista es el correcto. Veamos algunos de los más importantes:

 

REGRESIÓN:

Tiene lugar cuando el presente lo percibimos como amenazante o desagradable (aunque visto objetivamente no lo sea) y nos refugiamos en experiencias pasadas satisfactorias. El sujeto se considera incapaz de enfrentarse a situaciones o problemas nuevos. Así un niño puede reaccionar ante el nacimiento de un hermano orinándose en la cama y chupándose el pulgar, conductas típicas de cuando fue bebé. Para Freud las neurosis son, en muchos casos, regresiones a los períodos fálico y anal.

 

PROYECCIÓN:

Mediante este mecanismo se culpa a los demás de las consecuencias de nuestra propia conducta. Así, por ejemplo, solemos emplear en nuestro lenguaje: "He aprobado / Me han suspendido." Otro ejemplo: P. hablará mucho de lo que le odia su hermana cuando el que odia es él. Incluso un hombre podría acusar a su mujer de adulterio, sin ningún motivo aparente, sino porque él mismo se interesa por otras mujeres. Una doble proyección es la que se produce frecuentemente entre conductores de dos automóviles que han colisionado, descargando la responsabilidad el uno en el otro. Alguno de los tipos de maltrato a animales enmascaran un mecanismo de proyección.

 

FORMACIÓN REACTIVA:

Cuando alguna persona percibe que algunos de sus sentimientos son inaceptables (para ella misma) los reemplaza por los opuestos. Así una mujer que "odia"a su madre, por que siente que favorece más a su hermana que a ella, proclama a grandes voces su amor, expresándolo con regalos extravagantes y detalles exagerados.

 

RACIONALIZACIÓN:

Cuando el sujeto busca razones lógicas para justificar los acontecimientos y su propia conducta. El problema se encuentra cuando los argumentos están falseados y no se corresponden con la realidad. Es clásico el ejemplo de la fábula de Samaniego "La zorra y las uvas"; y la universidad en la que no pudimos entrar, a buen seguro, no es tan divertida como aquella en la que estamos ahora. El novio que perdimos podría habernos privado de conocer a la persona, "mucho más valiosa", con la que salimos ahora.

    Es decir, se racionaliza para sentirnos mejor cuando hacemos una cosa que uno siente que no debería haber realizado. Así, por ejemplo, en la tienda nos "dan de mas" en la vuelta de la compra y decimos: "la tienda ya me cobra demasiado otras veces, así que esto realmente me pertenece".

 

ENSUEÑO:

Cuando la persona no se enfrenta a la realidad, inventa otra vida distinta a la suya en la que ella es al protagonista, interpretando un papel distinto al real. Normalmente nos identificamos con personas a quienes admiramos (reales, de novelas o de películas) y vivimos suplantándoles imaginativamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DE FREUD.

 

        La contribución más importante que Freud hizo al estudio de la personalidad humana fue su concepto de inconsciente (enorme red de pasiones e ideas almacenadas, y a menudo reprimidas, que dirigen nuestros pensamientos conscientes y nuestra conducta). Otras contribuciones importantes fueron el énfasis que puso en la importancia de las experiencias infantiles tempranas para el desarrollo posterior, el valor concedido a los sueños y a todo el aspecto emocional de la personalidad.

    Aunque bien es verdad que Freud también ha sido muy criticado, sobre todo en la aplicación de la Terapia Psicoanalista por no encontrarla efectiva y ser además muy costosa. Algunos discípulos de Freud, aún dentro de esta concepción de la personalidad, difieren de él en varios aspectos:

 

Carl Gustav JUNG: (Psicología analítica).

Rompió con Freud por razones personales e intelectuales. Su mayor rechazo a Freud fue el de la sexualidad como el principal determinante (móvil o motor) de la conducta. Jung pensaba que la vida está dirigida, en su mayor parte, por las metas positivas y los objetivos que cada uno se establece.

 

Jung defendió que las raíces de la personalidad son muy anteriores al nacimiento del individuo, de nuestros antepasados heredamos una predisposición común que moldea nuestra forma de vida (arquetipos/ inconsciente colectivo).

 

 

Alfred ADLER. (Psicología del individuo).

Alfred rompió con Freud también por sus diferencias con respecto a la sexualidad y al papel del inconsciente. Adler piensa que el individuo era primeramente social, antes que sexual, que los motivos sociales son más poderosos que los sexuales, y que el estilo de vida que uno elige determina como va a satisfacer sus necesidades sexuales y no al revés.

 

Aunque si pensó que la naturaleza social del sujeto es innata, también vio que las experiencias sociales que uno tiene con los demás (especialmente aquellas en que están implicados padres y hermanos), influyen en la manera de establecer sus relaciones a lo largo de la vida.

 

Fundador de la Psicología del individuo, fue precursor del Humanismo porque hizo hincapié en el estilo de vida personal, que es el modo en que una persona lucha para vencer sus sentimientos de inferioridad y desarrolla un sentido de autovaloración para llegar a lo que los humanistas llamaron "autorrealización".

 

Adler destacó la individualidad de la personalidad y que el impulso más importante en la vida es el afán de superioridad (no sobre otra gente, sino sobre nosotros mismos). Este hecho estaría en relación con sentimientos de nuestro yo íntimo, por el ejemplo, el ansia de poder (político, social -fama-, económico...)

 

 

Karen Horney. (Teoría psicosocial)

La mayor contribución de este autor consiste en subrayar el conflicto entre los instintos innatos y las demandas sociales. Esta teoría que incorpora aspectos psíquicos y sociales, describe la maduración de la persona a través de ocho etapas: así, por ejemplo, en el primer año de vida, el niño debe desarrollar el nivel adecuado e confianza (para establecer relaciones) y de desconfianza (para protegerse en un mundo a veces hostil).