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la bocina del apóstol>Investigación y experiencias educativas>Autores y lectores
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AUTORES y LECTORES en las AULAS Matías Regodón Jiménez IES Gran Capitán (Córdoba) Habitualmente, cuando se aborda el estudio de la
literatura juvenil, se plantea la duda de si acabará creando lectores adultos;
sin embargo estas mismas dudas no se suscitan con la literatura infantil, pues
se da por hecho que los niños lectores de cuentos terminarán leyendo el día de
mañana las grandes obras de la literatura universal. Entendemos que el mero hecho de plantearse si los
lectores de novelas juveniles darán o no el salto a la auténtica literatura
supone una minusvaloración injusta de este tipo de libros, pues se da por
supuesto que constituyen una especie de subliteratura, es decir, que no llega
al concepto de "lo literario", tal y como establecen los cánones. Y
esto - aparte de resultar inadecuado, si lo que pretendemos es crear hábitos de
lectura (Flórez y Del Hoyo, 1994)- se hace con el argumento de que son novelas
de encargo protagonizadas por personajes que representan estereotipos
psicológicos y narrativos fácilmente reconocibles por el lector joven, "personajes
unívocos que comparten una ideología antirracista, liberal, antisexista,
democrática y positiva" (Lluch, 1996), en suma una ideología aceptada en
los ámbitos académicos, social y familiar. En este sentido, convendría no olvidar que la
literatura por encargo ha existido siempre con algunas de las consecuencias
negativas que se le quieren ver únicamente a la novela para jóvenes.
Recordemos, por citar un ejemplo, las comedias del siglo XVII que reproducían
el orden establecido y que estaban protagonizadas por personajes estereotipados
y previsibles en su comportamiento. Esto era lo que demandaba el público, y los
autores, incluidos los de más prestigio, se lo ofrecían. Pero ¿cuántas de esas
comedias se salvan por su calidad? ¿Cuántas han merecido unas líneas en los
manuales de literatura? ¿Cuántas de las que escribió Lope de Vega han pasado a
la posteridad? La respuesta es clara: muy pocas. ¿Y acaso esas obras por
encargo no crearon espectadores de las grandes producciones dramáticas de
Calderón y del propio Lope? Según nuestro punto de vista, no es aconsejable
estigmatizar ningún tipo de lectura, pues tal y como considera Daniel Pennac en
su ensayo "Como una novela" (1993) lo importante es crear lectores,
suscitar el hábito de lectura, aunque sea a partir de malas novelas que a
muchos nos lo hicieron pasar "formidablmente bien". No obstante, es conveniente hacer una selección de
obras para los lectores jóvenes. "El problema es saber seleccionar los
libros que merecen la pena, nuevos o no, y convencer mediante ellos a los
estudiantes de que leer es un esfuerzo que compensa y fecunda" sostiene
Martín Casariego, autor de numerosas novelas de literatura juvenil (1999). Así
lo entiende también Teresa Mañà: "Nuestra responsabilidad -afirma la
profesora catalana- en la elección nos obliga a seleccionar cuidadosamente, a
partir de la lectura de cada título, a asesorarnos con los instrumentos
adecuados, pero también a buscar lecturas para los jóvenes en el ancho panorama
de la literatura de adultos" (1996). En efecto, tanto en la narrativa juvenil como en la
de adultos hay buenas y malas novelas y, entre las que poseen un mínimo de
calidad, unas -las que abordan temas como: el amor, la amistad, la injusticia,
la búsqueda de la identidad- son más adecuadas para los adolescentes que otras. En el grupo de trabajo "Lectores y autores en
las aulas" hemos optado, para trabajar la lectura con el alumnado de 3º y
4º de ESO, por la literatura juvenil, aunque alternándola con títulos de la
literatura de adultos. Los objetivos que nos trazamos son: 1.
Incitar
a la lectura activa y productiva de textos narrativos actuales. 2.
Aumentar
la competencia en lengua escrita. 3.
Incrementar
la competencia en lengua oral. 4.
Fomentar
el trabajo de creación literaria en su dimensión de esfuerzo personal e íntimo
con las palabras. 5.
Conocer
el oficio de escritor y el proceso de creación de la obra literaria. 6.
Valorar
la figura del escritor, en tanto que individuo real, al margen de su obra. 7.
Valorar
el respeto por el idioma castellano como instrumento de comunicación y como
instrumento de arte. Para conseguir estos objetivos, utilizamos una
metodología de trabajo interactiva, basada en un continuo intercambio del
profesor y el alumno, y llevamos a cabo las siguientes actividades: selección
de la obra; confección de la guía didáctica; lectura de la obra y realización
de las actividades por parte del alumnado; preparación del encuentro literario
con el autor; desarrollo de este encuentro, y evaluación. Antes de seleccionar la obra, nos asesoramos e
informamos consultando los catálogos de las diferentes editoriales y las
publicaciones especializadas como, por ejemplo, "CLIJ. Cuadernos de
literatura infantil y juvenil"; leyendo críticas aparecidas en las
secciones culturales de los periódicos y fundamentalmente leyendo nosotros
mismos diversas obras. Los criterios de selección de las obras son los
siguientes: -
Que
se puedan encontrar con facilidad en librerías y bibliotecas. -
Que
su precio sea asequible. -
Que
no sean demasiado extensas. -
Que
los contenidos sean atractivos o cercanos a la realidad de nuestros alumnos. -
Que
su lenguaje no presente excesivas dificultades de comprensión, pero que estén
escritas con un mínimo de calidad. -
Que
no reproduzcan de un modo demasiado simple modelos y formas de conducta
estereotipadas. -
Que
sus tramas no sean previsibles y posean elementos de intriga que despierten la
curiosidad del lector. Producto de la aplicación de estos criterios ha sido
un canon de lecturas entre las que destacamos las siguientes: -Novelas en las que priman la aventura y la
imaginación como: "La maldición del
brujo-leopardo", "La selva prohibida" y "Likundú" de
Heinz Delam, y "La cruz de El Dorado" de César Mallorquí. -Libros que se caracterizan por el ingenio y la
intriga como: "El impostor",
"El rebelde" y "El
regreso de Jack" de Manuel L.Alonso;
El paso del estrecho" de Fernando Lalana, y "El último trabajo del señor Luna" de César Mallorquí. -Libros de misterio y
terror como: "El visitante de la
madrugada" (relatos) de
Concha López Narváez y Carmelo Salmerón. -Novelas en las que se recrea una época o un
personaje histórico como: "Guárdate
de los idus" de Lola González;
"El misterio del Eunuco" de José Luis Velasco, y "El misterio
Velázquez" de Eliacer Cansino. -Libros de ciencia-ficción como: "La puerta del Más Allá" (relatos) de Jordi Sierra i
Fabra. -Novelas ambientadas
en la naturaleza y que abordan temas
ecológicos como: "El beso de la
fiera" de Alfredo López Cerdá. Una vez seleccionada la obra, confeccionamos una
guía didáctica de lectura que incluye actividades relacionadas con la
comprensión, la expresión oral y escrita, el léxico, la lengua, la creatividad,
la cultura, el debate y la evaluación. Estas actividades las agrupamos en
sesiones de trabajo y se desarrollan antes, durante y después de la lectura.
Con ellas, se pretende poner al alumnado en situaciones diversas y que tenga
que llevar a cabo tareas variadas de lectura, consulta, redacción,
investigación, síntesis y análisis. Las actividades las realizan los alumnos y alumnas
en horario no lectivo; pero una hora semanal se hace una puesta común en el
aula de Lengua. Durante la misma, el alumnado interviene haciendo resúmenes
orales de los capítulos leídos, respondiendo preguntas de comprensión,
comentando el significado de palabras y expresiones, leyendo en alto algunos
pasajes, reflexionando sobre cuestiones lingüísticas y debatiendo sobre
aspectos susceptibles de opinión. Todo esto, según el esquema de trabajo
propuesto en la guía que previamente se le ha proporcionado. Los trabajos creativos de los alumnos y alumnas
suelen exponerse en los pasillos y vestíbulos del centro el día de la visita
del escritor. De esta manera, convertimos una actividad complementaria del
currículo de Lengua en extraescolar y, por consiguiente, abierta a todo el centro,
lo cual resulta especialmente gratificante para sus autores que van a ver
reconocidos y valorados sus trabajos por el resto de la comunidad educativa
(Vaquero y Regodón, 1997). La preparación del encuentro literario con el autor
supone, por una lado, entrevistarnos previamente con él para informarle del
tipo de actividades relacionadas con su libro que hemos realizado y de cómo se
va a llevar a cabo el coloquio, y, por otro lado, reunirnos con el alumnado
para comentar posibles preguntas, así como para evaluar la obra leída
puntuándola individualmente del 0 al 10 y exponiendo las razones de esa
puntuación. En esta preparación del encuentro, así como en todo
el proceso de trabajo, es fundamental el papel motivador del profesor que ha de
transmitir a sus alumnos: el placer de la lectura; la importancia del lenguaje
como instrumento no sólo para comunicarse, sino también para expresar emociones
y crear belleza; el misterio de la creación, etc. Y para ello, resulta
imprescindible, como sostiene Pennac (1993), la lectura en voz alta de algunos
fragmentos de la obra por parte del profesor "dibujando claramente las
situaciones, plantando los decorados, encarnando los personajes, subrayando los
temas, acentuando los matices..."
El encuentro literario en sí comprende varias fases: -
Presentación
del autor a cargo del profesorado o del alumnado. -
Palabras
del autor para saludar a los asistentes. -
Desarrollo
del coloquio en el que se suelen formular dos tipos de preguntas: sobre la
novela (personajes, trama, espacio, tiempo, punto de vista narrativo...) y
sobre el oficio de escritor (inspiración, documentación, redacción, corrección,
publicación...). En los centros que editan alguna publicación, como
es el caso el IES "Gran Capitán", donde salen dos números anuales de
la Revista Cultural ¡BUFP...!, se suele incluir una breve reseña del encuentro
con el escritor o una entrevista con él. La evaluación de todo el proceso seguido y, en
particular, de la visita del escritor, constituye el último paso de esta
experiencia de "Lectores y autores en las aulas". La llevan a cabo el
alumnado en sesiones de clase dedicadas a la misma y el profesorado del grupo
de trabajo en reuniones específicas convocadas al efecto. ¿Qué valoración hacemos nosotros de la experiencia?
¿Hemos conseguido el objetivo fundamental de crear lectores? Pues, según los datos recabados en nuestros centros
de enseñanza, durante el curso 1995/96 "Casi el 100 % de los alumnos ha
leído íntegramente los libros... El 83 % los ha leído con interés, con motivación,
con rapidez pero sin urgencia (la media está en 8,3 días)... Alrededor del 70 %
puntúa con notable o por encima de él, cada una de las novelas propuestas. Casi
la totalidad de los alumnos sostiene que esos libros son los que mejor ha leído
hasta ahora. Un 27 % reconoce haber comprado para el verano títulos de esas
mismas colecciones juveniles, por propia iniciativa" (Luengo, 1997). En otra encuesta más reciente, curso 1999/2000,
el profesor Alberto Alonso (también del Grupo de Trabajo "Lectores
y Autores en las Aulas") les
preguntaba a 120 alumnos de 4º de ESO
sobre las lecturas del año anterior.
El resultado es el siguiente: El 80% de los alumnos que habían leído literatura
juvenil citaban en sus respuestas los títulos de las obras, los autores, los argumentos y las
características de algunos personajes. Además decían que las obras les habían
gustado. El 80% de los que habían leído literatura para
adultos (Lazarillo de Tormes, fragmentos de Don Quijote de La Mancha...)
mencionaban en sus respuestas a los autores y los títulos de las obras; pero no
sabían nada de los argumentos ni de los personajes. Además decían que los
libros leídos no les habían gustado, aunque tenían entendido que eran buenos
porque así se lo habían comentado sus profesores. Creemos que los resultados de estos estudios son lo
suficientemente explícitos. Ahora bien, que los alumnos implicados en la
experiencia acaben leyendo obras para adultos es una incógnita aún por
despejar, porque habría que hacer un trabajo de campo, un seguimiento de sus
hábitos lectores que todavía no se ha llevado a cabo. Sin embargo, los indicios
son francamente esperanzadores y apuntan a que con el tiempo estos alumnos
adquieran la afición a la lectura. En cualquier caso, merece la pena correr el
riesgo del que habla Martín Casariego: "animarse a proponer lecturas
actuales -entre las que se encuentran las de la literatura juvenil, añadimos
nosotros- supone un riesgo: el tiempo aún no ha hecho una criba, hay demasiado
donde escoger, y se puede meter la pata". REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS FLÓREZ y DEL HOYO: "De libro a libro y leo porque... (una propuesta para trabajar con lecturas en clase de Lengua)", en LOMAS, C. (1994) "La enseñanza de la Lengua y el aprendizaje de la comunicación", Gijón, Trea. LLUCH, G. (1996): "La literatura de
adolescentes: la psicoliteratura", en Textos, nº9, págs. 21-28). PENNAC, D. (1993): "Como una novela",
Barcelona, Anagrama. MAÑÀ, T. (1996): "Literatura juvenil y lectura
para jóvenes", en Textos, nº 9, págs. 15-21). CASARIEGO, M (1999): "Literatura juvenil y
lectura", en Cálamo. REGODÓN y VAQUERO (1997): "Programar
actividades en IES", Madrid, Narcea. LUENGO, J.L. (1997): "Necesidad de un programa
de literatura juvenil en la formación inicial de secundaria", en
"Actas de las primeras jornadas de didáctica de la lengua y la literatura:
Literatura infantil y juvenil", Servicio de Publicaciones de la
Universidad de Cádiz.
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