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DUELO de TITANES : ORALIDAD frente a ESCRITURA Tonibel Hurtado del Hoyo Profesora de Lengua Castellana y Literatura
Partimos del hecho
de que lo oral y lo escrito son dos modalizaciones del mismo sistema, es decir,
dos variedades de la lengua. Sin embargo, no se encuentran aún en igualdad de
condiciones ya que durante muchos años en nuestra cultura occidental la lengua
escrita era la mejor estudiada y en
consecuencia, la mejor enseñada. Mientras tanto la lengua oral se convertía en la
gran olvidada de la clase de Lengua centrada
en la Gramática y en la Lectoescritura aislada de los elementos no
lingüísticos. Los estudios orales han estado muy
condicionados por los avances tecnológicos y, tal vez, la falta de recursos y
medios que permitieran realizar estudios con rigor científico , ha ocasionado
en ellos un importante retraso. Entre todas las habilidades
lingüísticas que debe poseer cualquier ser humano cabe destacar la de saber
escuchar. Sin embargo, es tal vez la
que despierta menos interés y la que más trastornos ocasiona en los procesos
comunicativos como no esté plenamente adquirida y desarrollada. Por un lado, no
podemos negar que se alaba a los buenos
oradores y escritores pero en escasas ocasiones se destaca a los que saben escuchar y, por otro, no podemos negar que siempre ponemos más empeño en que
nuestros alumnos aprendan a hablar , leer y
escribir mejor que a escuchar.
No obstante, seguimos lanzando
nuestras quejas de que el no saber escuchar es un problema de la sociedad del
siglo XXI. Nuestro modelo de vida nos exige un
nivel de comunicación oral tan alto como de comunicación escrita. Una persona
que no pueda expresarse de manera coherente , clara y con una mínima corrección
no sólo limita su trabajo profesional y sus aptitudes personales , sino también
su relación con los demás individuos sociales. Cada vez se exige mayor nivel de
competencia comunicativa y mejor dominio de las habilidades sociales para
triunfar. En definitiva, hay que ampliar el
abanico expresivo del alumno de la
misma manera que se amplía su conocimiento científico de las diferentes áreas y
/ o materias.
2. Caracterización del discurso oral y el discurso escrito. El
lenguaje humano cubre, entre otras, dos funciones instrumentales básicas: la de
la comunicación y la de la representación, y para ello se vale tanto del
lenguaje no verbal como del lenguaje
verbal; éste último a su vez cuenta con dos modalidades de realización,
la escrita y la oral. La modalidad oral es considerada
consustancial al ser humano y constitutiva de la persona como miembro de una
especie. Aunque no de manera exclusiva, el hombre dispone de una serie de
órganos que contribuyen a la producción, emisión y comprensión de signos orales
y escritos. La oralidad no se traduce tan sólo en sonidos, sino también en movimientos
faciales, corporales, de espacio, ruidos...que contribuyen a cifrar un mensaje
altamente informativo. Si bien la escritura se caracteriza
por su alto grado de elaboración y artificio, no podemos olvidar que la
oralidad no se queda atrás; bastaría con retomar las enseñanzas clásicas,
Retórica u Oratoria. Por ello, dominar
las distintas formas de hablar también requiere un minucioso y constante
aprendizaje . En
definitiva, ambos modos de realización lingüística son el resultado de la
confluencia de diversos factores biológicos y culturales. El
hablar nos hace personas, seres sociales, diferentes a otras especies animales.
A través de la palabra somos capaces de realizar la mayor parte de nuestras
actividades cotidianas: saludar, pedir, mandar, preguntar...., es por ello innegable la acción y la función social de
la palabra oral que se deja sentir en
nuestras relaciones, de tal modo que, por ejemplo, “dejarse de hablar con
alguien” es una expresión sinónima de romper una relación y la de “voy a hablar
con alguien“ de mejorarla, de este modo se concibe el diálogo como una forma de
conciliación. Una vez llegado hasta este punto
convendría recapitular y reflexionar acerca de la situación de ambas
modalidades. Para ello sería muy práctico enfrentarlas y de ese modo poder
compararlas y establecer conclusiones:
En síntesis, el uso oral
es cronológicamente anterior al uso escrito, pero este último es más
prestigioso y la institución escolar
reproduce estas creencias y actitudes sociales que conducen a pensar que el
estudio de lo oral es poco fiable y por el contrario el del estudio de la
lengua escrita es valiosísimo para el desenvolvimiento autónomo del individuo
social y culturalmente, a la par que contribuye a la solidez de la propia
lengua.
El
discurso oral gozó de un enorme privilegio en la Retórica junto con la Gramática y la Lógica y sin
embargo, dejó de ser así en la época contemporánea -un hecho valorado como muy
negativo en una sociedad democrática donde el individuo debe ejercer sus
derechos prioritariamente a través de la palabra-. La modalidad oral es la pieza
clave para negociar, convencer, comunicarse a través de los diferentes medios
de comunicación o comprender la información oral que éstos transmiten. Debemos
al Estructuralismo lingüístico el
hecho de que se haya puesto de relieve la importancia del habla, es decir, de
la realización concreta de la lengua. En primer lugar, optó por realizar el
estudio del sistema para posteriormente dedicarse al análisis de su
realización; pero fue tan profundo y extenso el primero que descuidó al segundo. El estudio del uso ha sido
posteriormente abordado por diferentes disciplinas lingüísticas y no
lingüísticas que permiten dotarlo de un
marco teórico de referencia para proceder a su estudio sistemático y reflexivo,
del mismo modo que se había venido haciendo hasta ahora con el estudio del
sistema. De entre esas disciplinas no podemos dejar de mencionar a la Etnografía de la Comunicación, iniciada
por Gumperz y Hymes allá por los años 60, y que va a desarrollar la visión
comunicativa lingüística de Jakobson enriqueciéndola con aspectos culturales y
cognitivos necesarios para dar cuenta de la complejidad del hecho de la
comunicación. Posteriores desarrollos de esta orientación han desembocado en el
Análisis de la conversación,
integrados en la Sociolingüística
Interaccional que añaden a la explicación de los fenómenos orales un soporte
sociocultural. La Filosofía del Lenguaje,
de raíz anglosajona, con Austin, Searle y Grice, ha puesto de relieve el uso
del lenguaje como acción y ha sentado las bases de la Pragmática en la Teoría de
los actos de habla y su significación. Por su parte la Sociolingüística ha intentado demostrar como la lengua identifica a diferentes grupos sociales y
les permite percibir de un modo específico la realidad, su realidad. Por último, la Teoría de la Enunciación desarrollada por Bajtín y Benveniste y la Lingüística Textual desarrollada en
Europa a partir de Schidt, Van Dijk y De Beaugrande; junto con los estudios
anteriores, conforman un conjunto que constituyen un amplio e indudable joven soporte teórico de los estudios
orales. El
desarrollo de la competencia comunicativa oral en la institución educativa
desempeña un papel fundamental, ya que en ella se pueden programar y planificar
, de forma adecuada al alumnado concreto, formas de acceso a prácticas
discursivas menos comunes y que permitirán en un futuro no muy lejano que el
individuo pueda desenvolverse con autonomía en diferentes campos sociales. Tampoco debemos olvidar la
relevancia en el desarrollo de la competencia oral de los medios de
comunicación, por ello es necesario que el individuo disponga de las
estrategias necesarias que le permitan discernir lo adecuado de lo menos
recomendado en los comportamientos orales que ofrecen.
Son muchas las dificultades que nos
encontramos a la hora de esquematizar las estrategias que intervienen
en ambos procesos por la escasez de
trabajos realizados , no obstante, podemos partir de un esquema básico que
variará en función de la comunidad lingüística a la que pertenezcamos y de
todos los elementos verbales y no verbales que participan y que varían de una
cultura a otra. Por supuesto que es innegable la importancia de estos factores, pero también es
igualmente importante la situación comunicativa, el grado de formalidad, el
conocimiento del mundo compartido... De ese modo, si estamos dando una
conferencia, existen ciertas distancias que determinan la posición de dominio
del locutor frente a los receptores. El control de la información espacial nos
permite determinar unos contenidos no
lingüísticos que forman parte del mensaje y que nos permiten anticipar parte de
estos. Así, conocer esos elementos protocolarios nos ayudará decisivamente en
el ejercicio de la primera habilidad comunicativa del proceso de expresión. Por
su parte, es muy decisiva la selección y el desarrollo del tema, el respeto de
los turnos de palabra que implica el dominio de otras estrategias como: saber
indicar nuestra intervención, ser astutos a la hora de tomar la palabra y
aprovechar nuestro tiempo de intervención siendo altamente informativos, e
intentando alcanzar nuestros objetivos comunicativos inicialmente propuestos. Todo lo mencionado anteriormente
podría dar respuesta a la cuestión de ¿qué es lo que permite alcanzar la
valoración de ser un buen orador? No obstante, se podría añadir el saber
reconocer lo que quiere escuchar nuestro receptor o el convencerle de nuestra
postura o saber transmitir una información, ya que es muy importante adecuar lo
que queremos decir a quien se lo queremos decir y como no, es vital el dominio
de la situación o al menos intentar mostrar seguridad, es decir, el control
emocional. El control de la voz, los gestos,
los movimientos, las vocalizaciones, los elementos prosódicos... nos ayudan a
transmitir un mensaje pero también hace que sea convenientemente comprendido. En el proceso de comprensión es
importante destacar dos capacidades como son la atención y la memoria pero
también el actuar de manera reflexiva intentando descubrir el mensaje no dicho
pero sí expresado por nuestro receptor o por aquellos elementos situacionales
que rodean al acto comunicativo. Hymes manifestaba que la lengua es
un síntoma de la realidad y quizás nuestra enfermedad comunicativa puede
tratarse analizando su realización concreta que es el habla tanto en su modalidad
oral como escrita, pero comenzando por el principio, tal vez, en el análisis del proceso de producción y
de expresión de mensajes.
La oralidad no debe estar reñida con
la escritura, un modo de conciliarlas puede ser a través de propuestas
situacionales en las que se reproduzcan las variaciones que sufre el proceso
comunicativo si es a través de una modalidad u otra. La práctica de la expresión oral en
clase forma parte de la contribución de todo profesor al desarrollo de las
cuatro capacidades instrumentales básicas: escribir, leer, escuchar y hablar,
por lo tanto no se debe descuidar ni la reflexión de la lengua, ni los aspectos
gramaticales que conforman la competencia lingüística del alumno pero tampoco
el uso en las diferentes situaciones comunicativas que permiten avanzar también
en el desarrollo de la competencia comunicativa y siempre teniendo en cuenta el
nivel de maduración lingüístico del alumno. Escuchar, Observar, Analizar y Reflexionar son piezas claves en el proceso
de comprensión del mismo modo que querer escuchar es enormemente relevante para
poder comprender. Este esquema pretende ser una
modesta orientación didáctica en la elaboración de textos orales en el aula y
un modo de dirigir el proceso de expresión y de comprensión:
1. EJERCICIOS
DE COMPRENSIÓN ORAL. Para realizar estos ejercicios es preciso tener en cuenta
los siguientes aspectos[1]: -
Los alumnos deben tener una razón para escuchar, que debe
ser la tarea de la actividad. -
Es interesante trabajar con soportes visuales. -
Los alumnos deben tener la posibilidad de escuchar más de
una vez el texto oral. A partir de estos supuestos,
las actividades de comprensión de textos orales propuestas son: a) Completar
cuadros. Los alumnos deberán completar un cuadro a partir de diversas
exposiciones orales, tales como entrevistas a deportistas famosos, o sobre la
biografía de un personaje conocido por todos, o sobre un tema de literatura
(verbigracia, el Barroco). b) Transferir
información. Lo que se tiene que completar ahora, en lugar de un cuadro, puede
ser un esquema, o un texto con espacios en blanco (los alumnos así se
entrenarán también en la toma de apuntes). c) Identificar
errores. Se trata de que los alumnos localicen mentiras o errores contenidos en
un discurso oral, por ejemplo sobre un período literario, el Barroco, o sobre
un autor en concreto, como podría ser Quevedo. d) Idea
central. Los alumnos escucharán una breve argumentación, exposición, etc.,
previamente grabada, y deberán descubrir cuál es la idea central del texto, y el
propósito del mismo. Después se hará una puesta en común en la clase. e) Reconstrucción
de un texto. Cada alumno tendrá que completar un texto escrito a partir de una
audición, que podrá variar en grado de complejidad. f)
Transcripción de un fragmento. Cada alumno recogerá por
escrito un texto grabado (que al menos escuchará dos veces), con el fin de
percibir la diferencia de códigos y de canales de comunicación. g) Nivel
formal y nivel coloquial. Se escucharán con atención dos textos sobre el mismo
tema, uno culto y formal, y otro coloquial o vulgar. Por parejas, los alumnos
tienen que identificar los rasgos gramaticales que marcan cada texto. h) Grabar
los propios textos. Con un casete, los alumnos grabarán conversaciones,
entrevistas, etc., en la calle, como si fueran periodistas. Después
transcribirán algún fragmento, analizarán la manera de hablar de los
informantes, etc. 2. EJERCICIOS
DE EXPRESIÓN ORAL. Se proponen la realización de las siguientes actividades: a) Dramatizaciones.
Los alumnos, por grupos, representarán distintas situaciones, que podrán traer
preparadas de casa. Se pondrá especial énfasis en el uso del lenguaje. Cada
representación no superará los quince minutos. Otra variante consiste en
representar un fragmento de una obra de teatro que se haya estudiado en clase
(por ejemplo, de Fuenteovejuna, una escena con varios personajes). b) Diálogo
dirigido. En esta actividad, la profesora debe actuar como auténtica moderadora
del diálogo, dirigiendo su desarrollo. Por ejemplo, un alumno da su opinión
sobre el racismo en España (si existe o no, qué sectores de la sociedad lo
fomentan, etc.), y a continuación otro da la suya, y así sucesivamente. Es
importante aportar argumentos y ser crítico. c) Modificar
una historia. A partir de una historia que se haya leído en clase (un cuento de
El Conde Lucanor, un relato de García Márquez, por ejemplo), se pueden
cambiar diversos aspectos: 1. El
punto de vista o la época en que la historia se desarrolla. 2. El
final. d) Imágenes.
Es preciso aprovechar el material visual, así como el auditivo. Por ejemplo: 1. Ordenar
viñetas de un cómic, poniendo palabras en los espacios vacíos, explicándolas a
un compañero. 2. Describir
fotografías y construir historias con ellas. 3. Interpretar
pinturas o esculturas que estén relacionadas, a ser posible, con el período
literario que se esté estudiando en ese momento. e) Exposiciones
orales. Por ejemplo, de algún trabajo que hayan realizado los alumnos fuera de
clase. Cada grupo expondrá durante unos veinte minutos, siendo obligatorio que
participen todos los miembros. Al final, el resto de la clase evaluará
críticamente la exposición. f)
Lectura en voz alta. Es fundamental en la clase de Lengua
y Literatura, donde el alumno deberá leer, sin equivocaciones y dando la
entonación y pronunciación adecuadas, textos de diversos tipos (un diálogo de
una novela, una poesía amorosa, un fragmento narrativo, etc.). g) Tertulia
y debate. Con moderación de la profesora, se organizarán estas actividades: 1. Para el
debate: dos grupos de alumnos, uno a favor y otro en contra de un tema. Los
argumentos deberán llevarse preparados de casa, así como los datos que se
aporten. Es importante el uso de un léxico adecuado, el respeto a las opiniones
ajenas y la seguridad en las propias. Se puede incluso asignar papeles
establecidos. 2. Para la
tertulia: varios alumnos defenderán de forma oral su punto de vista sobre una
cuestión. Para ello, la clase se dividirá en grupo de unas cuatro personas,
aproximadamente. BIBLIOGRAFÍA. ABASCAL M.D., J.M.
BENITO y F.VALERO: Hablar y escuchar.
Una propuesta para la expresión oral en la enseñanza secundaria. Octaedro. CALSAMIGLIA , H. y
TUSÓN, A.: Las cosas del decir. Manual
de análisis del discurso. Ariel. Barcelona 2002. CALSAMIGLIA , H.: “El estudio del discurso oral”. Rev.
SIGNOS ( nº2 1991). Págs. 38-48. CASSANY, D., LUNA, M.
SÁNZ, G. :Enseñar Lengua.
Graó. Barcelona. 2000. TUSÓN, A.: “Iguales ante la lengua desiguales ante el
uso”. Rev. SIGNOS ( nº2 1991). NUSSSBAUM, L.: “Observación de los usos orales en el aula y
reflexión metacognitiva”. Rev. Textos didácticos de la Lengua y la
Literatura ( nº 3 1995). [1] Para la elaboración de estas actividades, me he basado en el libro de Daniel Cassany et alii Enseñar Lengua.
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