Hombres y mujeres
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La VERDADERA DIFERENCIA

entre HOMBRES y MUJERES

Yolanda Rodríguez Domínguez.

Profesora C.F.Laboratorio.

IES Santiago Apóstol (Almendralejo)

 

Los hombres y las mujeres son diferentes. Son iguales únicamente en que son todos de la misma especie, la humana. Pensar que son iguales en cuanto a aptitudes, habilidades o comportamiento significa crear una sociedad basada en una mentira biológica y científica.

Los sexos son distintos porque su cerebro es distinto. El cerebro está organizado de modo diferente en el hombre y en la mujer; procesa información de manera diferente; lo que resulta en percepciones, prioridades y comportamientos distintos.

No es el corazón el que rige lo que somos, el modo en que nos comportamos, como pensamos y lo que sentimos, sino el cerebro. El cerebro se ve influido, en su estructura y funcionamiento, por las hormonas. La estructura cerebral y las hormonas son diferentes en hombres y mujeres; por tanto, no es sorprendente que actúen de manera distinta. Las diferencias en el comportamiento humano dependen de la interacción entre las hormonas y el cerebro.

Para entender las diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer veamos aspectos generales de la organización cerebral:

Controles del lado derecho del cerebro:

- Visual.

- Espacial.

- Visión global.

- Emocional.

- Abstracto.

- formas y modelos.

 Controles del lado izquierdo del cerebro:

- Verbal.

- Lingüístico.

- Detalles.

- Práctico.

- Concreto.

- Secuencias ordenadas.

El lado derecho del cerebro controla el lado izquierdo de nuestro cuerpo, y el lado izquierdo el derecho.

Pero, continuando con el tema que nos ocupa, ¿cuáles son estas diferencias en los cerebros de hombres y mujeres?.

En las mujeres la división de funciones entre los dos hemisferios cerebrales está menos definida, tanto el lado izquierdo como el derecho participan en las habilidades verbales y visuales.

El cerebro del hombre es más especializado. El hemisferio izquierdo del cerebro del hombre está dedicado casi exclusivamente a controlar las habilidades verbales y el derecho a las visuales. Los hombres, por ejemplo, tienden a emplear el derecho cuando se dedican a problemas abstractos, mientras que las mujeres emplean ambos lados.

Las reacciones emocionales de las mujeres se sitúan en ambos hemisferios mientras que en el hombre se encuentran en el derecho.

En cuanto a las emociones, hay científicos que sugieren que la diferencia entre las reacciones de hombres y mujeres puede explicarse por las diferencias en la estructura y la organización del cerebro.

El hombre mantiene sus emociones en el hemisferio derecho, mientras que la capacidad para expresar verbalmente sus sentimientos se sitúa en el  izquierdo. Como las dos mitades están conectadas por un menor número de fibras que en la mujer, el flujo de información de un lado a otro del cerebro es más limitado. A un hombre le es más difícil expresar lo que siente porque la información fluye con menos facilidad al lado verbal.

          La mujer puede expresar sus sentimientos con palabras ya que lo que siente se transmite mejor al lado verbal del cerebro. Le es más difícil separar la emoción de la razón debido al modo en que está organizado su cerebro: se intercambia más información entre los dos lados del cerebro.

Las diferencias.

Los hombres y las mujeres podríamos vivir más felices, comprendernos y amarnos mejor mutuamente, organizar mejor el mundo, si reconociéramos nuestras diferencias.

 Las diferencias se observan desde las primeras etapas de la infancia:

- Las niñas dicen sus primeras palabras y aprenden a hablar con frases cortas antes que los niños, y hablan generalmente con mayor soltura. Leen antes y son mejores a la hora de afrontar el desarrollo del lenguaje (gramática, puntuación, ortografía).

En cuanto a los sentidos:

- Las niñas y las mujeres oyen mejor que los hombres y muestran mayor sensibilidad al sonido. Ven mejor en la oscuridad y tienen mejor memoria visual.

- Las diferencias se extienden a otros sentidos. Las mujeres reaccionan más rápida y agudamente al dolor, aunque su resistencia global al malestar a largo plazo es mayor que la de los hombres.

- Los hombres y las mujeres poseen un sentido distinto del gusto: las mujeres son

más sensibles a los sabores amargos  y los hombres a los salados. Sin embargo las mujeres poseen mayor delicadeza y percepción gustativa.

Tanto la nariz como el paladar son más sensibles entre mujeres que entre hombres; un ejemplo es su percepción del exaltolide, un olor que se relaciona con los hombres, pero que éstos casi no notan. A las mujeres, este olor las atrae y esta sensibilidad aumenta justo antes de ovular, en un momento crítico de su ciclo menstrual, la biología de la mujer la vuelve más sensible al hombre.

Esta superioridad en tantos sentidos puede medirse clínicamente y , sin embargo, es lo que explica la “intuición” femenina.

Las mujeres están mejor equipadas para percibir cosas ante las que los hombres son comparativamente ciegos y sordos. Están más capacitadas para captar señales sociales y matices importantes en el tono de voz o en la intensidad de la expresión. Los hombres se “crispan” a veces ante la reacción de las mujeres a lo que dicen. No se dan cuenta de que las mujeres están “oyendo” probablemente mucho más de lo que ellos mismos creen estar “diciendo”.

A los hombres les parece que las mujeres son incapaces de centrarse en el objetivo de una conversación sin andarse por las ramas, que nunca dicen claramente lo que quieren y que ellos se ven obligados a “traducir” continuamente el significado de los mensajes.

La mujer utiliza la comunicación indirecta con el objetivo de evitar el enfrentamiento directo y, por tanto, facilitar el entendimiento (ella es la del cerebro comunicador).

Cuando la conversación se produce entre dos mujeres no hay problema porque ambas emplean los mismos recursos y hablan el mismo idioma. Si la conversación se produce entre un hombre y una mujer, él se sentirá totalmente aturdido por la falta de objetivos en la conversación. Pero se equivocan. Existe siempre un mensaje oculto.

Se han observado diferencias en la memoria comparativa de hombres y mujeres. Las mujeres pueden almacenar, al menos durante períodos cortos, más información irrelevante y fortuita que los hombres. Los hombres sólo pueden hacerlo cuando la información se organiza de modo coherente o posee un importancia especial para ellos.

Y sí, los hombres son más egocéntricos. ¿Qué hay de nuevo en eso?. Lo nuevo es que se ha demostrado científicamente este aspecto.

Llegamos a la conclusión de que las diferencias entre hombres y mujeres no es debido sólo a comportamientos sociales y a la educación recibida, si no que  tenemos el cerebro y las hormonas diferentes. Las hormonas determinan la organización masculina o femenina del cerebro, a medida que se va desarrollando el ser humano en la matriz de su madre.

Las hormonas entran en el sistema nervioso y afectan nuestro comportamiento. El hipotálamo es el que regula el flujo hormonal. Y según sea hombre o mujer, organiza las hormonas de modo distinto. Ordena a la glándula pituitaria que emita las instrucciones para que se abra y cierre la válvula de las hormonas sexuales. En el caso del hombre, su tarea consiste en mantener el nivel hormonal constante. Pero en las mujeres las cosas son distintas, se crea un sistema de fases o ciclos (normalmente de veintiocho días). ¿Qué mujer no ha escuchado “tienes las hormonas revueltas” en algún momento de su vida?. Por supuesto esto lo dice un hombre.

Ahora ya es cosa aceptada que los cambios regulares en la personalidad de las mujeres se relacionan con las fases del ciclo menstrual, cambios que, para algunas mujeres, significan pasar bruscamente de “ánimo elevado positivo” a “ánimo elevado negativo”, independientemente de los factores sociales. El sol puede brillar, el trabajo puede ser satisfactorio, los niños dulces y buenos, tener el esposo perfecto, pero la mujer es presa de una tristeza biológicamente producida por sustancias químicas.

¿Y el sexo?

El sexo se encuentra, en gran parte, en el cerebro.

La alta concentración de hormona masculina, que actúa en el cerebro masculino por mediación del hipotálamo, significa que los niños son mucho más activos sexualmente que las niñas.

La mente de la mujer está organizada de tal forma que da prioridad a las relaciones, la de él, al éxito. Él conserva un registro de sus conquistas sexuales. La organización del cerebro femenino, de la mente de la mujer, no es tal que pueda mantener el sexo en un compartimiento diferente. Éste es más bien el modelo masculino, el cerebro del hombre tiene un archivador concreto para el sexo, que no guarda relación alguna con las emociones. El de la mujer conecta el sexo con una variedad mucho más amplia de información emocional, donde son muy importantes las relaciones.

A las mujeres no las ciega el deseo impulsado por la testosterona; en el cerebro femenino, los centros de la razón y de la emoción están mejor conectados. La mujer está mejor equipada para analizar sus emociones y razonar acerca de ellas. 

Los hombres quieren sexo y las mujeres relaciones. Ellos desean “carne” y ellas amor.

El sexo, la agresividad y la dominación en el hombre son fruto de la interacción entre el cerebro, las hormonas y su naturaleza.

Después de este despliegue de diferencias ¿aún pensamos que el hombre y la mujer son iguales?; es mejor aceptar abiertamente las diferencias complementarias entre hombres y mujeres y aprovecharlas.¿No os parece?

 

Para saber más:

El sexo en el cerebro, Anne Moir y David Jessel Ed. Planeta.

Por qué los hombres mienten y las mujeres lloran. Allan y Barbara Pease. Amat Editorial.


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