La velocidad

 

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La velocidad 
Tintin 

 

 

La BELLEZA de la FÍSICA:

II. La VELOCIDAD de los PEDOS

Teo Blanch

Profesor de Física y Química

I.E.S. Arroyo Harnina (Almendralejo)

 

            Hace años apareció en un periódico parisino un mosqueante anuncio publicitario que prometía un largo viaje a gran velocidad, sin cansancio alguno y contemplando hermosas vistas por sólo enviar la dirección y un cuarto de franco a la "generosa agencia de viaje".

            Muchos crédulos lectores realizaron el solicitado ingreso y a los pocos días recibieron una carta en la que se decía:

"Caballero/señora, quédese usted en casa, siéntese por la noche en el más cómodo sillón de su casa, cerca de una ventana y recuerde que la Tierra da vueltas. Encontrándose en el paralelo de París, en el 49, usted recorre cada día 25.000 Kms. Si le gusta disfrutar de vistas pintorescas, abra los visillos de su ventana y contemple el cuadro conmovedor del firmamento, que va cambiando con el paso de las horas".

            El autor del anuncio fue juzgado por estafa, y cuando le leyeron la sentencia y pagó la multa correspondiente, dicen que adoptó una postura dramática y con orgullo repitió solemnemente la célebre frase de Galileo "Eppur, si muove!" ("¡Y, sin embargo, se mueve!").

            En cierto sentido, el acusado llevaba razón, ya que cada persona que viva en París, gracias al movimiento de giro alrededor del eje de la Tierra describe 25.000 Kms. en 24 horas, lo que le da una "velocidad de rotación" de algo más de 1000 Km/h. Sin embargo el acusado no menciona el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol, que le imprime a cada habitante una "velocidad de traslación" media de unos 108.000 Km/h., valor muy superior al de rotación, de lo que se deduce que, aunque se "aprovechó" de la Física, no sabía mucho de ella.

img1.gif      Hemos de hacer notar que, cuanto más cerca estemos del Ecuador, mayor será la longitud del paralelo, y por tanto mayor será la velocidad de rotación, pues describiremos más kilómetros en las 24 horas del día. Como la longitud del Ecuador (paralelo 0) es de unos 40.000 Kms., allí la "velocidad de rotación" es de cerca de 2000 Km/h, casi el doble que en París, por eso las naves del espacio se lanzan lo más próximo posible al Ecuador (los franceses lo hacen desde su Guayana, en Sudamérica, y los yanquis desde Cabo Cañaveral en la Florida, cerca de Cuba) para aprovechar la mayor velocidad que lleva ese punto de la Tierra.

            Y a propósito de estos dos tipos de velocidades (de traslación y de rotación), podemos hacer esta aparentemente estúpida pregunta: ¿Cuándo nos movemos más deprisa los terrícolas alrededor del Sol: de día o de noche?

img2.gif             Si observamos la ilustración veremos que los puntos de la Tierra en los que es de noche la traslación y la rotación avanzan en la misma dirección -hacia la derecha en el dibujo-, y por tanto las velocidades de traslación y de rotación se suman, lo que daría a la medianoche de París unos 109.000 Km/h. (108.000 + 1.000); mientras  que por  el día la rotación va en contra de la traslación -hacia la izquierda en el dibujo-, por lo que resta rapidez, dando una velocidad total a esta ciudad a mediodía de unos 107.000 Km/h. (108.000 - 1.000).

            Es decir, en la capital de Francia se "viaja" a unos 2.000 Km/h. más rápido de noche que de día, cosa que se duplicaría en el Ecuador.

            Pero, aún podemos hacernos otra interesante pregunta: ¿Cuándo vamos más "deprisa", en verano o en invierno?

            Aunque parezca una paradoja, en nuestros inviernos (los del hemisferio norte), estamos más cerca del Sol que en nuestros veranos, lo que se explica teniendo en cuenta la inclinación, siempre igual, del eje de la Tierra respecto al plano de la elipse por la que gira, que hace que en diciembre den muy directos los rayos solares en el hemisferio Sur y muy tangenciales en el norte, y al contrario en junio.

            Como por Nochebuena estamos más cerca del Sol que en cualquier otra época, la fuerza de atracción de nuestro astro sobre nuestro planeta es entonces la mayor, y en consecuencia nos imprime una mayor velocidad de traslación, que supera la media citada de 108.000 Km/h. Es decir, la Tierra alcanza su velocidad de traslación máxima en diciembre, y la mínima en junio, en los puntos llamados Solsticios, que el cristianismo ha hecho coincidir, aunque sin afinar, con las fiestas de Navidad y de San Juan, respectivamente.

            Por lo que, si queremos tirarnos el pedo más rápido de nuestra vida, conviene que aprovechemos las vacaciones de fin de año para pasarlas en un país ecuatorial, en las hermosas playas de Brasil por ejemplo, comer una rica fabada brasileira y, a medianoche, bailando samba en una "disco", lancemos nuestro más rápido "torpedo gaseoso" para regocijo de nuestro cuerpo y de la Física.

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Bibliografía:

- Perelman, Y., Física recreativa. Barcelona, ed. Martínez Roca, 1989.


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