Museo Vostell
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El MUSEO VOSTELL-MALPARTIDA

Emilio Muñoz-Torrero Caballero

I.E.S. Emerita Augusta

 

           Los inicios del Arte de Acción se sitúan ya, para algunos historiadores, en la propia actividad pictórica de Jackson Pollock como creador de la Action Painting. Sin embargo, cuando se habla de Arte de Acción en un sentido más restringido se hace referencia principalmente a aquellas actividades que se desarrollaron bajo la denominación de happening. Se suele citar como precursoras las acciones que efectuaron , a principios de los 50, músicos y coreógrafos, que desarrollaban un tipo de espectáculos en los que se solicitaba la intervención del público y su participación contribuía a configurar el significado del acto.

 Ante la imposibilidad de definir un happening, conviene establecer una serie de características que permitan llegar a comprender cuál es su esencia. En primer lugar, no se trata de una representación, sino de una “vivencia”, en la que se resalta la relación constante y dialéctica entre el arte y la vida. No tienen comienzo, medio ni fin estructurado. Su forma es abierta y fluida. Con ellos no se persigue nada concreto. Sólo se producen una vez y luego desaparecen para siempre. Son la más pura expresión del arte efímero. La pretensión inicial de todo happening es que interese al mayor número posible de personas, para que colaboren en su creación y ulterior desarrollo. Así pues, el happening nunca debía entrañar un grado alto de agresividad o provocación, pues éstas podían llegar a inhibir la actuación de los participantes.

            Se ha hecho una clasificación de los happenings. Los de Vostell entrarían en la categoría de aquellos que transcurren según un esquema, pero en los que el participante tiene plena libertad para hacer lo que desee, y que no se desarrollan en un escenario de teatro, sino que pueden darse en espacios abiertos, lugares públicos como parques, estaciones, plazas, piscinas, etc. Otros artistas desarrollan los happenings dentro de escenarios con la actuación de los participantes está determinada.

Una modalidad específica dentro del happening la constituyeron las acciones efectuadas por el grupo Fluxus, impulsado por el norteamericano George Maciunas. Las acciones fluxus tenían, a diferencia de los happenings puros, una estructura previa sólida, de modo que el carácter imprevisible inherente a la improvisación se apartaba bastante de sus metas. El propio concepto Fluxus deriva de la raíz latina que alude a fluir. Justamente se trataba de dejar fluir las acciones durante un tiempo determinado. En el hecho Fluxus participan artistas que, además de ser pintores o escultores, eran músicos, lo que fue un factor importante a la hora de considerar sus actividades.

            El Movimiento Fluxus, como también ocurrió en este siglo con el Dadaísmo y el Surrealismo, fue desde el principio blanco de insultos, risas y de las más enfervorizadas críticas tanto en Europa como en Estados Unidos.

            Fluxus es un movimiento sin normas ni directrices, un estado del espíritu, una nueva forma de arte, es elevar las cosas sencillas de nuestra vida a la categoría de obra de arte. En Fluxus todo vale, sin embargo nada es imprescindible. Todos los fluxistas eran artistas que poseían una cultura propia que ha trascendido sobre todos los miembros del grupo, sobre su sentir común.

Uno de los iniciadores de los happenings y Fluxus en Alemania fue Wolf Vostell, que en 1954 tomó el término décollage (despegue, arranque, desencolado...) de un artículo periodístico de Le Figaro sobre un accidente aéreo. El significado de la palabra le atrajo enormemente y, a partir de ese momento, el artista introdujo la técnica del décollage en su pintura, y con él creó sus mejores obras poco antes de iniciarse la década de los 60.

            Otros artistas importantes que desarrollaron actividades en Fluxus fueron Joseph Beuys, Alan Kaprow, John Cage o Yoko Ono.

            El Museo Vostell Malpartida de Cáceres (MVM) fue fundado en octubre de 1976 por Wolf Vostell, figura fundamental en el arte contemporáneo de postguerra, al instalar su pieza inaugural “VOAEX, Viaje de (h)Ormigón por la Alta Extremadura”, un coche empotrado en hormigón en pleno paraje de Los Barruecos.

            Cuando Vostell conoció en 1974 Los Barruecos –un magnífico paraje donde se conjuga la belleza natural de unas grandes rocas graníticas y el agua de una presa, un rico potencial ecológico y un complejo de edificios que fueron usados como lavadero de lanas- declaró la zona como “obra de Arte de la Naturaleza”. Desde aquel momento concibió la idea de crear aquí un museo como expresión del arte de vanguardia, un lugar de encuentro del Arte y la Vida.

            El MVM está situado a tres kilómetros del casco urbano de Malpartida de Cáceres, en un antiguo lavadero de lanas. El origen del lavadero se remonta al siglo XVIII y constituye una interesante muestra de arquitectura industrial relacionada con el fenómeno ganadero de la Mesta. Situado al abrigo del muro que contiene la charca del Barrueco de Abajo, el lavadero se articula en diversas naves cuyos nombres responden a sus antiguas funciones (del esquileo, pesaje, calderas, estriba, molino, etc.). Aquí llegaron a trabajar más de 100 personas y a lavarse más de 80.000 arrobas de lana anuales.

            En 1992 la Consejería de Cultura y Patrimonio inicia las obras de rehabilitación del edificio que coincide con las salas que ocupa la colección permanente de obras de Vostell, que proceden de dos ámbitos de referencia: Berlín y Malpartida, y polarizan la actividad del artista ofreciendo una muestra de los rasgos que distinguen su producción berlinesa (atenta a la realidad de un mundo extraordinariamente complejo desde el punto de vista sociológico), de su producción española. Cuadros de tan distinta naturaleza como El entierro de la sardina, que constituye una indagación en el substrato antropológico de nuestras tradiciones, enfrentado a El mito de Berlín, de desgarradora significación dramática sobre el destino de una ciudad, entre otros, sugieren el amplio campo de significaciones que entre tan distintos extremos abarca el trabajo de Vostell, comprometido siempre en la búsqueda de modelos que funcionen como instrumentos de emancipación y denuncia.

img4.gifEn 1998 finaliza la II Fase de las obras de restauración, ampliando su espacio expositivo en 2000 metros cuadrados que sirven para albergar dos importantes colecciones: la Colección Fluxus, donada por el coleccionista italiano Gino Di Magio, y la Colección de Artistas Conceptuales, integrada por obras de Canogar, Saura, Equipo Crónica, entre otras importantes personalidades del panorama internacional.

La Colección Fluxus Gino Di Magio está compuesta por más de doscientas obras (ambientes, instalaciones, cuadros-objeto, pinturas, esculturas y partituras?) de 31 artistas de procedencia europea, norteamericana y asiática, que desde finales de los años 50 y comienzos de los 60 sintetizaron en los movimientos Happening y Fluxus las conmociones en todos los dominios de la cultura a favor de una renovación del campo artístico de forma interdisciplinar, extensiva a la vida cotidiana y simiente de una transformación social fundamental. La mayor parte de los conjuntos son entornos realizados en condiciones particulares, en forma de acciones con participantes, pero incluso privados de esa interactividad, no pierden por eso su energía, que el espectador debe transmutarla en su propia vida; y es ahí  donde el papel del centro de documentación Fluxus y Happening se convierte en primordial porque el espectador puede pasar a ser activo y transformar su posición de simple observador a un investigador que navega en un campo sorprendente donde hay una interacción permanente entre lo visual, lo verbal y lo sonoro, entre la acción y la teoría, entre la visión y la experiencia propia de un paseante.

 

        El proceso de desmaterialización del arte culmina en la Colección de Arte Conceptual o arte como idea. Dentro de esta modalidad, lo esencial es la idea que da lugar a la obra de arte; el hecho de que ésta no llegue a realizarse no tiene ninguna importancia.

Fueron muchos los artistas que desde finales de los sesenta se decantaron por alguna de las diversas posibilidades que ofrecía el Arte Conceptual.

        Es realmente muy difícil establecer unos límites que precisen cuáles son las creaciones propiamente conceptuales. Como característica esencial destaca la exigencia de un replanteamiento de todo el sistema expresivo del arte. Así pues, los medios utilizados por el artista serían muy diversos y no tendrían nada o casi nada en común con la tradición artística, ni siquiera con la del siglo XX. El artista utiliza fotografías, películas, vídeos, cintas grabadas, conversaciones telefónicas, documentos escritos a máquina, envíos por correo, telegramas, estadísticas sobre determinadas acciones, presentación de ciertos actos en público, etc.

 

        Vostell ideó para Malpartida un espacio singular cuyos planteamientos alternativos fueron pioneros al presentar la exégesis de la propia modernidad, al presentar discursos que cuestionaron desde los años sesenta la configuración estética del momento. Al margen de comprometerse con el entorno de los Barruecos, Vostell planteó una serie de condiciones que han propiciado la incorporación de las propuestas del arte conceptual y han trasformado sustancialmente el panorama artístico español. Las tres Semanas de Arte Contemporáneo de Malpartida (SACOM), entre los años 1977 y 1983, el Manifiesto del Lavadero de 1980 y el Día del Arte Contemporáneo de Malpartida (DACOM) en 1983, configuran el germen de las colecciones de artistas conceptuales españoles, portugueses y polacos. El resultado es la presentación de tres argumentaciones que tratan el objeto como realidad y materializan el nuevo espacio físico y mental que dan respuestas concretas parejas a las que se viven en este tramo de siglo. Estas tres colecciones  abren nuevos caminos para que los espectadores exploren otros territorios que nada tienen que ver con los academicismos ni con la obra concebido como algo cerrado, pero sí con el valor que debe darse a la relación entre el artista, la sociedad, la vida y nuestra condición humana.

 

        El Museo Vostell-Malpartida es hoy un centro internacional de investigación en torno a Fluxus y al Happening, y gracias a su dinamismo constituye un foco de primer nivel para los denominados Nuevos Comportamientos, que le permitieron incorporarse al concepto de modernidad cultural.

 

BIBLIOGRAFÍA

CATÁLOGO DEL MUSEO VOSTELL MALPARTIDA. Junta de Extremadura, 1994

CATÁLOGO FLUXUS Y GINO DI MAGIO EN EL MUSEO VOSTELL MALPARTIDA. Junta de Extremadura, 1998

CATÁLOGO VOSTELL EN LAS COLECCIONES MALPARTIDEÑAS. Junta de Extremadura, 2001

LOZANO BARTOLOZZI, M.M. Wolf Vostell. Hondarribia, Nerea. 2000  

MORÁN, M. CARRASCO, M. El arte del siglo XX. Akal. Madrid, 1997


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