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Enrique Peñalosa

Profesor de Filosofía

 IES “Eugenio Hermoso”(Fregenal)

CINCO BARRUNTOS

Y UNA PETICIÓN

 

Barrunto uno: Titulares

Los señores ministros del interior

seguirán con que “los inventos

de fuga no se pueden evitar,

lo que hay que evitar son las “fugas”

toda la vida, por la sencilla razón

de que los señores ministros de lo que sea,

dado el clima moral en que desarrollan su existencia,

conocen perfectamente qué es lo que hay que evitar:

las reclusiones.

 

Barrunto dos: A quien pueda

Abolir

la pena de muerte,

y también

más difícil

la muerte de pena.

 

Barrunto tres: El problema del día

Dice la tele que el Estado y las Comunidades

adolecen de una notable incapacidad

incineradora.

Dice la peña, de otra parte,

que a vé

cómo

coño

vamo quemá tanta vaca.

De donde se deduce que la peña

sigue teniendo más ritmo

y menos manías incendiarias.

 

Barrunto cuatro: Demoscopias

Se sabe que la credibilidad

puede estirarse hasta lo increíble,

y que ése es el otro extremo

de un estirón demasiado largo.

Que es un asunto teologal más bien

y financiero, y que salvo a los dudosos

a nadie importa verdaderamente.

como contrapartida, se desconoce

en qué tanto por ciento aumenta cada mes

el número vertiginoso de los crédulos.

Ese dato no aparece en las encuestas.

 

Barrunto cinco: Y venga eslóganes

Será que no ven que los amos del mundo

se mean de risa cuando escuchan gritos

                       Como ese:

                       Nunca mais.

¿Nunca mais?

¿Y cómo pensáis impedir

que el mar, la tierra y el aire,

los bichos, los árboles, las gentes

sigan siendo letrinas,

retretes,

cagaderos,

escusados,

pozos ciegos del Capital?

 

Petición: A quienes todavía

Cantan para no volverse locos,

o para no quedarse cuerdos del todo

ni beberse por tanto una droguería.

Cantan para engañar

con los ritmos del desengaño

el sinsentido de la vida.

Cantan para no callar lo que no se dice,

por seguir estrellando inútiles espantos

contra la cara durísima de lo real.

Son dedos que sangran

en arpas no muertas,

por arpas no mudas.


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