Didáctica cuento

 

 

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DIDÁCTICA DEL CUENTO: Catálogo de oficios imposibles

 

Beatriz Osés

Profesora de Lengua castellana y literatura

I.E.S. "Los Moriscos"

Hornachos

En la enseñanza de la Literatura los alumnos te plantean cuestiones interesantes. Entre ellas se encuentran preguntas tales como: “¿para qué sirve un poema?” y afirmaciones, que alternan el desengaño, la apatía o la frustración más absolutas y que podrían concentrarse en frases como las siguientes: “no se me ocurre nada para el cuento”, “estoy en blanco”, “no se cómo empezar”, “yo no sé hacer esto”…

Quizá la primera premisa residiría en la idea de no sufrir o de concebir la creación como un privilegio y no como un castigo. En alguna ocasión he pedido a mis alumnos que cierren los ojos e imaginen un elefante. Casi todos han sonreído cuando les he pedido que, sin abrirlos, le cambien el color, lo sitúen en un lugar atípico o que “su” elefante esté haciendo algo extraño. Este sencillo ejercicio podría emplearse para explicarles qué se espera de ellos en un relato fantástico.

La segunda premisa enlaza con la constante de buscar una “utilidad” a un proceso artístico, punto éste objeto de debates interminables y, en muchas ocasiones, estériles de cara a los alumnos, que viven en la tierra y necesitan respuestas. “¿Para qué vamos a escribir?”. Más allá del profesor, de la calificación y de los propios compañeros podría haber un lector. Un lector desconocido que se sentara a leer sus cuentos y poemas en otro lugar. Así nace la idea del “Pequeño catálogo de oficios imposibles”.

La primera fase de esta experiencia se basa en una propuesta clara para dos grupos de alumnos de 3º ESO: el objetivo de escribir pequeños relatos acompañados de ilustraciones para niños ingresados en el Hospital del Niño Jesús, en Madrid. Los cuentos, por tanto, no se reducirían al instituto ni acabarían engrosando los sustratos de cualquier estantería perdida.

¿Cómo empezar?. El tema se circunscribe a “oficios imposibles” y en la primera sesión se ofrece a los alumnos dos columnas de palabras. En una de ellas les propongo diferentes trabajos (carpintero, mecánico, hilandera, domador…) y, en otra, incluyo una lista de sustantivos para combinar (estrellas, alambres, caracoles…). Enlazarán libremente parejas y elegirán aquélla que les resulte más atractiva. En esta primera sesión se recuerdan conceptos ya trabajados como las figuras estilísticas y se subrayará el valor de la originalidad, de lo sorprendente, de los finales abiertos. Se insistirá en lo que se espera del cuento y en la presencia del lector.

En la segunda sesión, se entrega una ficha a cada alumno en la que se ha elaborado un cuestionario para guiarle y sugerirle ideas. En esta ficha se le pregunta el oficio que ha escogido y cuestiones tales como: ¿Dónde vive su personaje?, ¿Qué forma posee su casa?, ¿Cómo surgió su oficio?, ¿Cuáles son sus herramientas?, ¿Quiénes son sus clientes?, ¿Qué medio de transporte utiliza?, ¿Cómo viste?, ¿Cuántos años tiene?... Se les pide, además, que inicien un boceto para la ilustración que acompañará al cuento.

En la tercera sesión comienzan los primeros borradores para dar forma al relato. Les recomiendo que sigan una estructura a partir del cuestionario y que no se preocupen por el estilo ya que es una prueba inicial. Les leo previamente los aciertos en las respuestas de los cuestionarios para que sirvan como ejemplos de lo que se está buscando para el relato. Marco además una extensión máxima entre diez y quince líneas, un posible final abierto y un inicio en un presente atemporal.

Las sesiones cuarta y quinta se dedican a solucionar problemas de estilo, dudas de ortografía y de sintaxis, se eliminan tópicos y elementos innecesarios. Se informa a los alumnos de que se incluirán figuras estilísticas (comparaciones, metáforas impuras o hipérboles) a la hora de describir a los personajes o sus herramientas. Se buscan elementos fantásticos y materiales irreales. Les sugiero que prueben de nuevo con combinaciones extrañas a partir de columnas que hagan referencia a utensilios o a rasgos físicos. Por ejemplo: cara, cabello, sonrisa / mar, metal, agua.

Las dos últimas sesiones se emplean para realizar la composición final en cartulina a modo de tarjeta, que incluirá una dedicatoria para su futuro lector, el cuento y una ilustración del mismo combinando diferentes tipografías, colores y materiales (cartón, tela, papel, celofán…).

La segunda fase del proyecto se centra en la selección de los relatos más originales. Una vez elegidos los textos, se trabaja en colaboración con el departamento de Plástica para elaborar nuevas ilustraciones basándonos en dieciséis cuentos.

Se plantean además dos nuevas estrategias: continuación de un microcuento y torbellino de ideas. Para la elaboración del primero se parte de una ficha en la que planteo el inicio de cinco historias que cada alumno debe proseguir y que se relacionan con el tema de los oficios imposibles. El método del torbellino de ideas se emplea también en una única sesión para que el grupo clase invente tres secciones: una de anuncios breves, otra de objetos perdidos y una tercera de contactos imposibles. Se les ofrece algún ejemplo como punto de partida. Surgen ideas como: “Domador de letras busca faltas de ortografía”, “Se precisa pintor de arcoiris para ciudad gris”, “Fabricante de estrellas requiere espacio”, “A quien le interese: soy traductor de dragones”, “Se ofrece mujer persiana para relación enrollada”, “Señor de los Anillos busca joyero”…

Sigo pensando que todos los alumnos tienen su elefante en la cabeza y que esperan que les invitemos a cerrar los ojos.

 


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