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LaBocinadelApóstol>Nueva Literatura Extremeña>Domínguez
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SANTOS DOMÍNGUEZ
El texto que incluimos forma parte del poemario en el
que trabaja actualmente, Las provincias
del frío, y también aparece en el cuaderno homenaje a Dulce Chacón,
publicado por el Aula Literaria “José Mª Valverde” de Cáceres, de la que es
codirector. El nuevo currículo
extremeño determina la inclusión de autores de nuestra Comunidad en la
asignatura de Literatura. ¿Cuál es su
opinión acerca de estos cambios? En principio, esos cambios no me parecen ni bien ni mal. Son
la consecuencia de los nuevos modelos descentralizados de la administración
educativa y su resultado depende de cómo se dosifiquen. Como el vino, estas
cosas pueden ser saludables o letales. Eso sí, la literatura que han escrito los extremeños forma
parte de la literatura española y por eso mismo se corre el riesgo de
trivializar y empobrecer los contenidos de los programas y de otorgar un valor
literario añadido al azar de nacer en un sitio o en otro. Pondré un ejemplo
ampliable fácilmente a otros: No se debería caer en la torpeza de estudiar el
Modernismo a través de autores tan flojos como Chamizo o Monterrey, que son
poco más que una anécdota lamentable y la demostración de que no todo tiempo
pasado fue mejor. No se debería sacrificar la lectura de Baroja para dar
entrada a Felipe Trigo ni Manuel Pacheco o Delgado Valhondo deberían quitarle
su espacio a Juan Ramón Jiménez o José
Hierro. Quizá sea cuestión sólo de medida y de sentido común. El Albarregas es
poco más que un arroyuelo por muy extremeño que nos parezca y no conviene que
se exagere su importancia. En muchas
ocasiones, los profesores lamentan la falta de interés de los alumnos por la
literatura. ¿Cuál sería su propuesta para fomentar el hábito de lectura? Una buena elección de libros, casi individualizada, y, sobre
todo, que los alumnos perciban algo menos corriente de lo que se supone: que a
sus profesores también les gusta leer. El gusto por la literatura debe
contagiarse a través del aire, como los virus. ¿Qué libros
recomendaría para nuestros estudiantes? Como se deduce de lo anterior, no cabe la generalización.
Una vez transmitido el virus, cada profesor debería saber administrar en dosis
adecuadas no el remedio sino la cepa específica que lo alimente. Para unos esa
cepa se llamará Pérez Reverte, para otros Shakespeare. Muchos se sorprenderían
del resultado de un Sófocles convenientemente explicado. ¿Cuándo empezó a
escribir? ¿Qué motivos le llevaron a hacerlo? Cuando me aficioné a leer. ¿Los motivos? Muchos seguramente
y desde luego uno que no se suele reconocer o se enmascara con eufemismos
elaborados: la vanidad. Eso que García Márquez disimula cuando dice que escribe
para que le quieran más. Pues eso, la vanidad. ¿Cuáles han sido
sus últimas lecturas? Esperando
a los bárbaros
y El maestro de Petersburgo (Coetzee). Para guardar el sueño (Basilio Sánchez) y la poesía de Emily Dickinson.
ESTELA ÁTICA ¿Lo recuerdas, Eurídice? ¿Recuerdas tu vigilia de
sangre por la aurora?
Yo había parado el tiempo
con la tristeza dulce de mi lira sin sueño. Ya habíamos derrotado al
veneno, al espasmo mineral de las rótulas. Iban quedando atrás las
islas del espanto de un reino tenebroso. Las fieras nos miraban
desde la lejanía del lago de los muertos. Por las aves nocturnas corría el escalofrío de
su mirada ausente. Dame la mano. Mira cómo brilla la noche
callada de los ríos, cómo nada, intocable, la
sombra de los peces por el secreto centro
líquido de la luna. Dame la mano, Eurídice, y
olvida la serpiente. Escucha cómo suena el misterio del viento en
las altas estrellas; oye cómo se afina en los caballos jóvenes
su impaciencia de orgasmos, cómo crece en la hierba
la noche de los lirios, la noche conmovida en su
concierto de agua. Pon tu mano en mi espalda
y déjate guiar por la música oscura de
las constelaciones. No mires todavía. Ya ha levantado el vuelo
el pájaro imposible que ardía por tus ojos. Ya se aleja hacia el
hielo su llama desolada. No
nos separa el aire ni la impaciencia blanca, nos separan los tiempos
distantes del deseo. En el bajorrelieve tu
frente inalcanzable no volverá a soñar la
noche de los peces.
Copyright(c) 2004 LaBocinadelApóstol. I.E.S. Santiago Apóstol (Almendralejo) |
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