|
Primero
Paradoja,
expresión en que hay una incompatibilidad
aparente que está resuelta en un pensamiento más profundo del que la enuncia,
de tal manera que aun siendo razonable se presenta de un modo absurdo y hasta
esquivo.
La
paradoja como proposición asombra y maravilla por lo que propone y aún más
sugiere, tanto que se diría que cambia la parte por el todo, y confunde a quien
trata de poseerla. Este deslumbramiento es descubrirse a sí mismo para
precipitarse en un no-razonamiento. En el fondo es pura magia, una explicación
fantástica que sustituye a la verdad del Ser. Aquí nos ocuparemos de la
paradoja en su lado contradictorio, equívoco, impúdico, disimulado.
Segundo
En lo
tocante al fondo, todo trabajo de investigación es la ineludible presencia de
algo ya referido, por lo tanto preexistente, conocido y sabido. Dicho trabajo
saca al exterior lo que en el interior ya estaba, es como reconocer lo ya
cierto y seguro, siendo así una redundancia poner de manifiesto lo ya
manifestado. Si acaso un ardid lúdico que protege a uno de la molicie. Saber es
recordar.
Tercero
Pretender
mejorar al mundo sin mejorarse a uno mismo es como hacer reteñir un címbalo sin
badajo, prender una vela sin mecha, sanar a un loco sin su locura o elevarse,
como Ícaro, asiendo las alas con tan sólo cera. La verdad responde a la falta
de ego. Y nada mejor que ver lo estúpido en uno para reparar al género humano: al fin y al cabo nada os debo, debéisme
cuanto…
Colección de paradojas a la manera convencional
como dictados tópicos y filosóficos para no aceptar la tradición e intitulado,
por segunda vez,
elogio de la pereza
(lecciones
de mejoramiento personal)

Dibujo
de Ilya Kabakov
Paradoja 1. ¿Por qué se mandó correr a la
liebre con la tortuga, como ejemplo de lentitud, si todos sabemos que es el
perezoso, mamífero arborícola, el animal más lento de la naturaleza?
a.
Porque así lo cuenta la historia.
b. Por
costumbre, ¡que coño!
c.
Porque la liebre no lo sabía.
c. Vete
tú a saber.
(Táchese
lo que proceda)
Paradoja 2. De Epiménides el Cretense, el
cual afirmaba que si el mentiroso de naturaleza dice "yo miento",
¿estará diciendo la verdad?
Consejo:
con esta paradoja es mejor guardar silencio o hacer mutis por el foro.
Paradoja 3. El asno de Buridán. El viejo
monje creyó real que el asno muriese de hambre si le daban a elegir entre dos
montones de heno iguales y situados a la misma distancia del cuadrúpedo, pero,
¿cuáles fueron los últimos pensamientos del pollino?
a.
Maldijo la paradoja pero dio su vida por ello. (Antiguo significado de la Filosofía).
b. No
sabía exactamente a qué atenerse.
c.
Coceó brutalmente al filósofo antes de expirar.
d.
Nunca existieron ni el monje, ni el borrico, ni los montones de heno, ni la
paradoja.
Paradoja 4. Paradoja de Russell: el
conjunto de los conjuntos que no se pertenecen a sí mismos pertenece a sí mismo
con la única condición de que no pertenezca a sí mismo. Ayuda: no sabe/no
contesta.
Paradoja 5. Simón el Mago planteó lo
siguiente: si la historia de la humanidad hubiera sido la historia de la
superstición, ¿qué haríamos mañana?
La
actitud aconsejable: encogimiento de hombros, expresión de incomprensibilidad
con los labios apretados y la mirada ida, hierática, alejado de sí y de todo,
perdido en la inconmensurabilidad de la inocencia/ignorancia, a la vez que
expulsamos sonidos nasales del modo Uhm... o quizá Om. Abatimiento.
Paradoja 6. La formuló el viejo Zenón y
fue expuesta así. No podemos llegar a ningún lado ni alcanzar ninguna meta,
pues antes de eso tendríamos que alcanzar infinitos puntos intermedios del
recorrido y para ello tendríamos que emplear un tiempo infinito, por lo tanto,
nunca llegaremos a nuestro destino.
Advertencia
con consejo: prescíndase si se quiere de esta aparente contradicción, pues el
estudio de la misma para alcanzar resultado puede acabar en el más absoluto
nihilismo.
Paradoja 7. Paradoja también llamada
corta: ¿El cambio implica movimiento?
Paradoja 8. Con efecto de bilocación.
a. El
profeta dijo en la plaza antes de diez
segundos os mostraré mi lengua; y antes de que algún descreído lo pusiera en
duda, el profeta mostró su lengua innegable y probada, vaticinada y roja.
b. Acerca de los dioses no tengo ninguna
posibilidad de saber ni que existen, ni que no existen. Muchos son los
obstáculos que me impiden saber; tanto la oscuridad del tema como la brevedad
de la vida humana.
Paradoja 9. Llamada paradoja koan-zen, y
reza así: Si intentamos aplaudir a una sola mano, ¿cómo será el sonido
resultante de tal acción?
Exhortación:
Medite detenida y pausadamente, anúlense las apreciaciones y conjeturas de
carácter racional, prescíndase de la actividad de los sentidos y suspéndase
todo juicio. Sólo entonces, déjese paso para que tenga lugar el destello
luminoso y evanescente de la clarividencia.
Paradoja 10. Paradoja mojito, sírvase fría y a contrapelo. Viértase dejando
que la hierbabuena macere junto al ron y después, sólo después, añádase azúcar
a ser posible negra y sin refinar. Una vez hecho el brebaje, escánciese con la
templanza que da la ebriedad.
Paradoja 11. Búdica, del Hombre sin Hogar, del Noble Octuple Sendero, de los
Cinco Preceptos y de las Tres Joyas. El Sabio Gautama, en la Gran Estupa de
Boda Nath en el valle de Katmandú, lo resumió así:
- Abstenerse de quitar la vida.
- Abstenerse de tomar lo que no te han dado.
- Abstenerse de una conducta sexual impura.
- Abstenerse de falso testimonio.
- Abstenerse de los productos embriagadores que nublan el
entendimiento.
Y
resuelto a seguir predicando que la auténtica victoria es la virtud instalada
en los corazones de los hombres por el Dharma, el Santo se despidió una vez más
de Kapilavastu y regresó a Magadha.
Paradoja 12. El gallo clariniano de Critón. Un plumífero, un chela, un
maestro y un dios. Un gallo, Critón, Sócrates y Esculapio. Un sacrificio
estúpido e imbécil. Una sentencia mostrenca y alevosa. Así se expresó el gallo: matarme a mí para contentar a un dios en
que Sócrates no creía , es ofender a
Sócrates, insultar a los dioses verdaderos… y hacerme a mí, que sí existo, y
soy inocente, un daño inconmensurable; pues no sabemos ni todo el dolor ni todo
el perjuicio que puede haber en la misteriosa muerte.
Al
final el gallo muere y profiere: cúmplase
el destino, hágase en mí la voluntad de los imbéciles.
Moraleja
paradójica: Toda parábola encierra en sí una confusión que se aclara con la luz
del alba.
Paradoja 13. Apócrifa y caballeresca (por eso de ser el año de nuestro
hidalgo manchego). Volverse loco leyendo libros y tratados de caballerías, y
volverse caballero andante para deshacer entuertos y enmendar desaciertos, e irse por todo el mundo con sus armas y
caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había
leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de
agravio y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno
nombre y fama.
Paradoja 14. Paradoja del iluminado. Al filósofo le hacen beber la cicuta, a
Copérnico le asfixian con el humo de su propia hoguera, a Galileo le hacen
retractarse de lo evidente, pero sin
embargo se mueve, a Servet le eliminan por descubrir que la verdad es
herética, al que quería morir luchando, muere atropellado por un carruaje (humano, demasiado humano), Larra se
suicida pero volverá mañana y al Mahatma, en cambio, le suicidaron. Y Martin Luther King: I have a dream that one day the state of Alabama… will be transformed
into a situation where little black boys and black girls will be able to join
hands with little white boys and white girls and walk together as sisters and
brothers.
Paradoja 15. Del falso sabio, esto es
¿se puede ser lumbrera con poco? También es conocida como paradoja juiciosa al
estilo de José Violeta Cadalso, quien afirma que para ser erudito, que no sabio, basta con seguir un curso completo de
todas las ciencias dividido en siete lecciones para los siete días de la
semana, en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco. Con
una advertencia, una dedicatoria, siete lecciones, un suplemento al papel, una
nota para los impugnadores con remite al escritor, impresor y público, un
suplemento seguido de las traducciones de los versos latinos, franceses e
ingleses de: Virgilio, Ovidio, Horacio, Marcial, Catulo, Tíbulo, Propercio y
los satíricos, más Boileau, Corneille, y Racine, más artículo de otra cosa,
cartas a discípulos, noticias propias de la obra y Junta de eruditos
violeteros, para terminar con el buen militar a la violeta.
Paradoja 16. Del yesero de Hawking:
Cayetano Martí, estudios elementales, currante de Palma de Mallorca y
aficionado a lo que no se sabe. Cree haber descubierto, por propia cuenta, como
el famoso astrónomo, que alguien o algo ha hecho y hace posible nuestra
existencia y la existencia del Universo Infinito.
Paradoja 17. 1 + 7 = 8. El ocho es el infinito, la voluntad de perpetuarse
más allá de las formas. Llamaremos a esta
paradoja incierta. Verner Heisenberg formuló algo parecido a través de
su principio de incertidumbre (unbestimmheit)
que, referido a la mecánica cuántica, vino a decir que de una partícula es
imposible saber a un tiempo su posición y su velocidad.
Paradoja 18. También llamada paradoja de
las paradojas y dice así: ¿Qué me impulsa a estar creando esto? Enigma sin
resolver ... o quizá mi propio mejoramiento.
En fin,
como dijo Horacio en sus sátiras:
Quisnam
igitur liber? Sapiens sibi qui imperiosus.
Ángel Trigueros Muñoz
IES Santiago Apóstol
Almendralejo
|