Libros de Visita

 

 

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Los Libros de Visita de la Orden de Santiago de Calzadilla de los Barros

 



Aborda Manuel Leyguarda Domínguez en su libro la empresa, nada vanal por otra parte, de transcribir los Libros de Visita de la Orden de Santiago de Calzadilla de los Barros entre 1480 y 1604. Los Libros de Visita constituyen una extraordinaria fuente de información para historia de Extremadura a lo largo de los siglos XV y XVI, porque los visitadores reflejaban en los Libros, con todo lujo de detalles, los más variados temas de la vida de la localidad  que visitaban. Aunque en principio, su objetivo eran principalmente los asuntos religiosos, la visita se convertía en un auténtico y minucioso repaso del estado de la villa en todos sus aspectos, sin olvidar las cuestiones socioeconómicas que se desgranan con el interés, para la investigación, de permitir la reconstrucción de la vida diaria real de muchos pueblos de nuestra región. En definitiva, debemos entender los Libros de Visita como la fuente documental más completa, a falta seguramente de otro tipo de fuentes, para investigar la historia de Extremadura de fines de la Edad Media y principios de la Moderna en los territorios bajo la jurisdicción de los caballeros santiaguistas.

El libro de Manuel Leyguarda es, en esencia, una obra de carácter paleográfico. En efecto, se transcriben los nueve Libros de Visita que se conservan –copias de los originales del Archivo Histórico Nacional- bien en el Histórico Provincial de Badajoz, bien en la Biblioteca IX Marqués de la Encomienda de Almendralejo, en un estado aceptable, toda vez que a las dificultades del texto, en letra procesal, hay que unir las deficiencias propias de los documentos emanadas de las pérdidas, las roturas y las tintas traspasadas que complican aún más la lectura de una documentación ya, de por sí, compleja. En su edición, el autor se permite ciertas licencias –por lo que se puede considerar una transcripción no paleográfica- que se aclaran  mediante notas a pie de página, con lo que el texto mantiene el rigor científico conveniente y facilita, de esta manera, al lector no especialista, la comprensión de los textos. Las transcripciones, manteniendo el léxico, en la mayoría de los casos la ortografía y siempre el sentido de los textos, resultan más asequibles aunque se trate, en realidad, de farragosos párrafos muchas veces reiterativos y repetitivos en función del tenor documental que los escribanos solían respetar bastante fielmente.

Pero además de las transcripciones de los documentos del periodo histórico mencionado –de 1480 a 1604-,  Manuel Leyguarda, para contextualizar la documentación que publica, pergeña una Introducción en la que se glosan los diferentes aspectos que aparecen en los textos, de manera que se facilita, de nuevo, la comprensión de la documentación.

La Introducción se abre con una sucinta aproximación a la paleografía de los propios Libros de Visita, y una mínima relación de su contenido. El apartado de la estructura social analiza los diferentes grupos, la población, los flujos migratorios hacia América, la administración del Concejo..., y se hace una relación pormenorizada de los Corregidores, Alcaldes, Regidores, Mayordomos, Alguaciles y Escribanos. A continuación, se expone la estructura profesional de la Calzadilla de la época, en la que destacan los albañiles que, entre otras obras importantes, realizan la remodelación de la iglesia parroquial, los hospitales, las ermitas, la casa de la Encomienda, etc. Junto a los albañiles aparecen los recaudadores de alcabalas, vaqueros, caldereros, caleros, candeleras, carpinteros,  alfareros, cereros, cerrajeros, colectores, carniceros, entalladores, herreros, labradores, comerciantes, notarios, pintores, sastres, sederos y zapateros. También el urbanismo recibe la atención del autor, que hace una interesante descripción de las calles del pueblo que se mencionan en las visitas.

La información sobre los aspectos económicos es, sensiblemente, más reducida. Sin embargo, de la lectura de los Libros de Visita, Manuel Leyguarda deduce “un modelo económico basado en una economía agraria de secano en donde predominaban los clásicos de tipo mediterráneo, cereal, vid y olivo” (p. 54). A continuación, repasa las bases económicas de la Encomienda, destacando el cobro de diezmos e impuestos, esboza un somero listado de precios de diferentes productos, y ofrece un detallado inventario de los objetos de metal precioso de la iglesia.

El apartado de los aspectos religiosos es, indiscutiblemente, el más significativo en los Libros de Visita. No hay que olvidar que la Orden de Santiago era una institución religiosa y, como tal, los visitadores tienen, ante todo, en cuenta su papel de cuidadores de las almas de sus encomendados. Por las páginas de este apartado desfila la iglesia parroquial de San Salvador, a la que dedica el interés que merece en cuanto al desarrollo de las obras de remodelación, que están perfectamente documentadas en los Libros de Visita, y que sirve a Manuel Leyguarda como propuesta para esbozar unas notas biográficas –el estudio en profundidad merece otro libro que está en proyecto- sobre el ilustre calzadillero, bastante desconocido por otra parte, Diego Ortiz de Villegas, Obispo de Viseu, personaje señero de la Extremadura de fines del siglo XV que se exilió a Portugal por ser partidario de Juana “la Beltraneja”, enfrentada a Isabel “la católica” por la corona de Castilla. El “Obispo Calçadilla” fue cosmógrafo, cartógrafo, teólogo, escritor y orador, llegó a pertenecer al Consejo Real de Joao II y Manuel I de Portugal. Regaló a la iglesia de San Salvador un impresionante cáliz, que aún se conserva con patena –desaparecida la original-, y a sus expensas se levantó la conocida como “capilla del Obispo”.

Además de la parroquial de san Salvador, Manuel Leyguarda se ocupa de las ermitas: Santa Brígida, los Mártires y San Roque; los hospitales de Nª Sª  de las Angustias, Nª Sª de la Misericordia, de la Veracruz y de Nª Sª del Socorro; hermandades y cofradías como Santa María, Santísimo Sacramento, Nª Sª la Mayor, la Veracruz, Nª Sª del Rosario, la Sangre y Madre de Dios, para terminar con la propia Casa de la Encomienda, con lo que tenemos un panorama completo y minucioso de la vida religiosa y asistencial de Calzadilla de los Barros a lo largo del siglo XVI.

La interesante y completa Introducción, más de ciento veinte páginas, va seguida de la transcripción de los Libros de Visitas, con las características que hemos señalado anteriormente, y que constituyen el cuerpo fundamental del libro. Así pues nos encontramos con una obra que, aún no siendo una historia local al uso, merece esta calificación, por cuanto la documentación permite reconstruir con cierto lujo de detalles la vida diaria de Calzadilla, su organización política, su administración y el devenir religioso con sus principales instituciones. En consecuencia, como se afirma en el Prólogo: “El libro de Manuel Leyguarda viene a poner una pieza más en el mosaico que  es la historia de la Baja Edad Media y los primeros años de la Edad Moderna en Extremadura... Pero, además, Manuel Leyguarda tiene la habilidad de hacer que su libro, sin perder rigor científico en las transcripciones y el estudio histórico, tenga el especial interés de lo curioso y de lo cotidiano, con lo que una investigación documental se convierte en una obra que resulta cercana, fácil y de cómoda lectura” (p.11).

En conclusión, el libro de Manuel Leyguarda es una buena muestra de la historia local, de la que tan huérfana está la investigación de nuestra región, para la necesaria síntesis que está por hacer. La aportación documental, tan escasa en general, permitirá abordar estudios posteriores que vayan cubriendo lagunas, y explicando las líneas maestras de nuestra evolución histórica. La obra se completa con los útiles índices, imprescindibles en libros de este tipo, que agilizan la lectura.

Para terminar, debemos felicitar al autor por su obra y por el esfuerzo que, sin duda, le ha supuesto, y al Archivo Histórico Provincial de Badajoz en la persona de su Directora, Dª Mª Luz García, por haber patrocinado la publicación de una obra que, indiscutiblemente, sobrepasa los límites de una sencilla historia local.

José Ángel Calero Carretero

Profesor de Geografía e Historia

IES Santiago Apóstol

Almendralejo

 


LaBocinadelApóstol nº 5

www.santiagoapostol.net