Una escuela tan grande como el mundo

Hay una escuela grande como el mundo. 

Allí enseñan maestros, profesores, 

abogados, albañiles, 

periódicos, televisores, 

carteles callejeros, 

el sol, los temporales, las estrellas. 

Hay lecciones fáciles

y lecciones difíciles, 

feas, bonitas y así así. 

Allí se aprende a hablar, a jugar, 

a dormir, a despertarse, 

a bienquerer e incluso 

a enfadarse. 

Hay exámenes a cada momento, 

pero no hay suspensos:

nadie puede parar a los diez años, 

a los quince, a los veinte, 

ni descansar un solo instante. 

De aprender no se acaba jamás, 

y aquel que no sabe 

es siempre más importante

que aquel que sabe ya. 

Esta escuela abarca todo el mundo. 

Abre los ojos: 

tú también eres un alumno. 

El poema “Hay una escuela grande como el mundo” de Gianni Rodari es una reflexión sobre la vida misma; a lo largo del poema se utiliza la metáfora de una escuela para expresar la idea de que el mundo es un continuo aprendizaje ( “De aprender no se acaba jamás”). Las metáforas se suceden y van explicando cómo es esta escuela: con lecciones y exámenes, hasta llegar a la última estrofa en la que el yo poético incluye al lector al decir: “Abre los ojos: tú también eres un alumno”. Esta invitación sugiere que todos estamos inmersos en este proceso de aprendizaje y nos llama a ser conscientes de ello.

Escritor italiano, Gianni Rodari estudió música de joven, al mismo tiempo que se graduaba en Magisterio en Gavirate. A partir de entonces comenzó a trabajar como profesor en varias escuelas. Durante la II Guerra Mundial fue obligado a afiliarse al Partido Fascista, pero Rodari colaboró con la Resistencia y se afilió al Partido Comunista.

En esta época empezó a escribir sus primeros cuentos y poco después pasó a trabajar como periodista en L’Uni, manteniendo una activa agenda política y social que le provocó numerosos problemas con las autoridades. Rodari trabajó para numerosos medios, como la RAI o la BBC.

Fue uno de los grandes renovadores de la literatura infantil contemporánea, con una gran capacidad para mezclar leyendas, fantasía, relatos, canciones y poesía, logrando un gran éxito mundial. Ganador del Premio Hans Christian Andersen en 1970.

Gracias a nuestras alumnas  de 4ºA Daniella Pérez y María Fátima Rosado por la lectura de este poema.

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