Otras estaciones / Mater Matuta / De la naturaleza de las cosas / Celebración

Otras estaciones
 
 
El deseo del verano
como una estación completa, inabarcable,
horizontal desde abril,
largo y eterno
donde poder cambiar muebles, paredes
y la misma piel
o el mismo frío de las noches.
Y pasan las semanas y no sucede nada
y julio termina varado
como un dragón muerto en la playa.

 
El deseo del otoño,
del tiempo que comienza
vertical y brillante como juguete nuevo.

 
No es agosto ya el verano eterno
de nuestra infancia,
el sol redondo y amarillo,
solemne en mitad del calendario,
ahora solo es preludio del fin de verano.

 
Quizás porque recorremos ahora,
fugaces e inquietos,
con la prisa del miedo que ya nos alcanza,
todas las páginas veloces del año,
atravesando calendarios
como se atraviesan las heridas,
con el único deseo de dejarlas atrás
en el olvido,
con la única ilusión de que una estación nueva
por fin nos habite.

Mater Matuta
 
 
El milagro mayor del mundo
ocurre cada día entre nosotros.
 
Al margen del amor y de los sueños,
se recompone el orbe cada noche:
recupera su forma cuanto fue uno
hasta el día anterior
y alborotó en fragmentos el crepúsculo
-su alta hilatura de vencejos
lanzados al albur como unos dados
 
Ajeno al hombre y su pasión de fuego,
a sus vanas creencias y temores,
a su oración alzada hacia la nada,
acontece el milagro
cotidiano.
 
Vuelve, grandilocuente, el alba.

De la naturaleza de las cosas
 
 
De qué manera tan irrepetible
ha ido hilvanando la naturaleza
todas las cosas que mis ojos ven
precisamente ahora, en este día
hermosísimo y único del mundo.
 
En principio, parece la mañana
una mañana igual que cualquier otra,
pero ninguna ha habido como ésta,
ni tampoco ha de haberla en el futuro.
 
Todo es distinto siempre, y prodigiosa
tanta diversidad casi impensable.
El mar, el cielo, el aire, aquellos montes
que la distancia desdibuja, el álamo
encendido del sol, la golondrina
que vuela en el jardín de un lado a otro
y que con entusiasmo inagotable
traza sus garabatos en a luz.
 
Toda cosa en sí misma, y el conjunto
de cuanto miro, se me muestra hoy
como ya nunca más han de mostrarse,
y también los contemplo yo de un modo
que el instante genera y va extinguiendo.
 
Hay en esto un misterio muy profundo
(que aunque no da sosiego, nos aboca
a la inquietud de una insondable sima),
algo que no es azar y que gobierna
el todo y cada parte y cada una
de sus combinaciones infinitas
con poderosa y amorosa ley.

Celebración
 
 
Celebro la sucesión de los días con todas sus luces y sus misterios,
celebro ver cómo crece la hierba una tarde cualquiera de septiembre,
celebro el color de las playas extendidas como un reproche,
las rocas sobre la arena, calientes, igual que dragones dormidos.

Celebro el fin de todos los temores de la tarde,
ese momento en el que sin saber cómo algo cede
y llega la oscuridad, la respiración y la pausa.

Celebro las órdenes estrictas de cada celebración,
las leyes insensatas de cualquier jerarquía,
la desobediencia de los que siempre se mantienen al margen
y se sublevan definitivamente en silencio.

Celebro la bondad como respuesta a las heridas,
la tenue ofrenda de la mano frente al agravio.

Celebro el amor y la pasión siempre que aparecen
como una intuición luminosa y fugaz, puro asombro.

Celebro, por todo, la vida y sus trabajos,
este incesante y perpetuo latido entre el sueño y la muerte.

Otras estaciones” es un poema de Lola Ruiz, – poeta cordobesa, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba y profesora de Lengua Castellana y Literatura en un instituto de Málaga; Otras estaciones es su primer poemario publicado- donde el contenido parece ir sobre la división temporal del año en estaciones; a esta estructura de variables meteorológicas se añade la visión humana, subjetiva y cultural, entre el anhelo y la realidad.

Sobre esa sucesión de periodos de tiempo más o menos definidos se desarrolla nuestra existencia; lo ideal sería que nuestras aspiraciones coincidieran sobre los tiempos en que deberían cumplirse.

De una complejidad en su reflexión y de una expresión poética muy conseguida, una gran composición sobre nuestro paso por el tiempo.

Mater Matuta” es un poema de Antonio Manilla -poeta presentado aquí varias veces, del que se recomienda su antología Lenguas en los árboles– cuyo título es el nombre de la diosa del amanecer y de la mañana en la mitología romana. (En la imagen, representación de Mater Matuta sedente en Altes Musem de Berlín).

A partir de esta divinidad, el autor poetiza el asombro del mundo, y dentro de este la sucesión de los días, el fin y el inicio de estos, al margen, aparentemente, de los avatares humanos -pero que en verdad están regidos por la estructura del tiempo.

Brevedad selecta, aparente y perfecta sencillez y mucha calidad poética en este texto sobre los límites de la existencia, el tiempo.

De la naturaleza de las cosas” es un poema de Eloy Sánchez Rosillo -poeta contemporáneo editado aquí varias veces, recomendable por su calidad literaria- que tiene como título la obra de Lucrecio Dē rērum natūra, un poema filosófico-didáctico, un magno estudio de la naturaleza escrito en el siglo I a. C.

Partiendo del motivo de la naturaleza, el autor presenta el enmaravillamiento que siente ante el todo; en primer lugar, ante el inicio del día, como momento único; después, ante el conjunto del paisaje; el todo (y el uno, cada una de sus partes) se muestran como algo único e irrepetible en el tiempo del que escribe, que no es otra cosa que el misterio, el sentido y la belleza de la vida.

En la imagen, fotografía de Chema Madoz, fotógrafo español, Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, de su Exposición La naturaleza de las cosas.

Celebración” es otro poema de Lola Ruiz cuyo título genérico se refiere a los actos, ceremonias o reuniones festivas organizadas para conmemorar algo, con una muestra y un componente de alegría y reconocimiento

En este caso y en este texto, la celebración parte del yo poético a modo individual, y se estructura en varias estrofas, seis, enlazadas anafóricamente.

Y así se comienza con el reconocimiento lírico y subjetivo de la belleza del paisaje; se sigue con la celebración del paso del tiempo nos que regula; se analiza la celebración misma, su carácter comunitario y jerárquico que genera a su vez rechazo y marginalidad de los que no celebran; en las dos siguientes estrofas, se ponen en valor las cualidades y emociones humanas que todos, en condiciones normales, consideramos dignas de buena consideración; la última estrofa, a modo de resumen, presenta a la existencia y sus afanes como motivo de fiesta, situada entre lo que deseamos y el final de todo, incluidos todos.

Una bella composición, una poetización de lo que nos asombra y nos reconforta, de gran calidad estética. Una extraordinaria poesía de una calidad inmensa sobre la sorpresa de lo que os rodea y su disfrute.

Gracias a Olga Vázquez, a Bárbara Portillo y a Carlos Cabanillas -compañeros de nuestro Centro-, por la grabación de sus lecturas de estas composiciones. Junto a este último, en este curso se jubilan otros compañeros del Centro -Cati, Fernando, Piedad, Inés y Emilia-, a los que se desea lo mejor en su nuevo tiempo por vivir.

Aquí termina el proyecto de ELPOEMADELASEMANA, que surgió como una actividad didáctica dentro del Departamento de LCyLit del IES Santiago Apóstol en octubre del 2013 y que se ha mantenido en la web del Centro hasta junio del 2026.

Después de más de 500 ediciones en la web, 572 poemas editados y unos 480 vídeos de lectura grabados, hay que agradecer y valorar la ayuda de todos los que, de alguna u otra manera, han colaborado para que sea posible su continuidad. Gracias.