Inaugura cada mañana el mundo / Los matices de las cosas / Epicuro alecciona a un joven discípulo

INAUGURA CADA MAÑANA EL MUNDO
 
Inaugura cada mañana el mundo.
Que cada abrazo sea siempre el primero.
Que tu risa, sonora, nueva y auténtica,
parta de un corazón bien abierto.
 
Que cada verso sea recitado inédito.
Que cada lágrima contenga rocío
y que cada paso, siempre anhelante, firme,  
ahonde, marque y construya tu camino.
 
Sueña cada noche de nuevo el mundo.
Que beba tu entusiasmo de la infancia,
 que vibren tus venas y tu pecho,
y la penumbra no apague nunca tu llama.

LOS MATICES DE LAS COSAS
 
 
PENSEMOS los matices de las cosas,
muy despacio. Pensemos lo que importa
con lentitud extrema, porque todo
lo existente nos pide estar atentos
y volcarnos. Pensemos las palabras,
los prefijos que aportan a los verbos
intensidad, volumen casi, hondura.
Y pensemos las letras que no suenan.
Ante una flor quememos nuestras naves.
Detengámonos si se mueve un pájaro.
 
Pensemos en la piel de quien amamos.
Pensemos en la forma de la fruta.
La mujer que secó con sus cabellos
los pies de Cristo: pensemos su llanto,
el salado sabor de cada lágrima.
 
Pensemos en la orilla de los ríos,
en el peso del papel, en los ojos
de los ciegos. Uno a uno pensemos
en los olmos que hay en el jardín.
 
Pensemos los matices de las cosas.
Las monedas que acuña el universo.

Epicuro alecciona a un joven discípulo
 
 
Llegado el momento
puede que así sea: certera, inevitable,
paciente por su gesto de sombra agazapada
tras la piel de los días; cruel y embaucadora
en el terrible envite que arrebata a los hombres
la luz de todo instante.
Pero en tanto la muerte no nos busque
-porque ni a ti ni a mí nos corresponda-
sigamos apostando por la vida,
por el tiempo contenido y los apremios
de las cosas sencillas, de los simples placeres.
Qué lamentarse ahora cuando afuera
los paisajes se encienden con tan solo mirarlos,
si en las dulces fragancias que respira el abeto
se entremezcla la brisa y un rumor de jilgueros;
qué fracción de memoria, qué verbos, que caricias
edifican las ruinas del pasado y celebran joviales
la enorme gratitud de seguir vivos.
 
Como en vuelo en otoño de las grullas,
somos breves, fugaces, contemplación casi ilusoria de este mundo,
efímera verdad, belleza y llanto.

Inaugura cada mañana el mundo” es un poema de Alberto García-Teresa – poeta español, conocido tanto por su obra poética (esta poesía pertenece a su libro Hay que comerse el mundo a dentelladas) como por su labor como promotor cultural y crítico literario- cuyo primer verso comienza con una exhortación a vivir con una actitud favorable.

Y a partir de ahí, se suceden otras exhortaciones -dirigidas a una segunda persona del singular- donde aparecen elementos deseables del comportamiento humano, de las relaciones humanas adecuadas y de los sentimientos hermosos.

En la última estrofa, el fin del día -el espacio temporal donde se debe y se va a desarrollar esa vida ideal- ha de suponer la renovación de los buenos deseos y la continuación de esa esperable y pedida disposición.

Un texto animoso, cargado de optimismo y de buena intención para con los demás.

Los matices de las cosas” es un poema de Víctor Herrero –poeta salmantino, ganador del Premio Ciudad de Salamanca, fraile franciscano y profesor de literatura bíblica; y del que se ha editado aquí su poema “Apoptosis”- que consiste en una reflexión y un deseo compartido en la primera persona del plural.

A partir de construcciones exhortativas/desoderativas y en modo anafórico, el poeta desarrolla una manera de ver el mundo, desde el lenguaje a la naturaleza, a los demás, a personajes pasados… donde se pide prestar atención a lo que en verdad es belleza

Acaba el poema con una imagen de lo valioso de gran valor literario.

Un ejemplo, esta poesía, de la claridad y la sencillez que no tienen nada de simple ni fácil, suponemos, de crear.

Epicuro alecciona a un joven discípulo” es un poema de Mario Lourtau -docente y poeta cacereño, ganador de varios premios literarios; en concreto, de su última obra publicada, Para menos morir, una antología poética, muy recomendable para su lectura, con una selección de su poesía entre 2008 y 2021, publicada por la Editora Regional de Extremadura, una delicia como publicación y un conjunto de poemas de gran calidad literaria (del que ya se han editado aquí otros poemas)- con un título que recuerda a lo clásico.

A la manera de una intervención en un diálogo, el poeta pone en boca de Epicuro (!) lo que se presume su pensamiento sobre nuestra adecuada (!) de manera de ver el mundo y a los hombres: la esquivez de la muerte y el aprecio de la vida con los placeres que aporta.

Una delicia de expresión poética, una sonoridad de las palabras y un reconfortante y sensato contenido.

Gracias a María Matamoros, excompañera de nuestro Centro, a María José Granados -también excompañera de nuestro Centro- y a Rosario Lavado -compañera de nuestro Centro- por la lectura y grabación de estas composiciones.

En la última imagen, La escuela de Atenas es una de las pinturas más destacadas del artista renacentista italiano Rafael Sanzio, pintada entre 1510 y 1511, que se encuentra en la Ciudad del Vaticano; representa la filosofía, la de la Antigua Grecia, incluido Epicuro.

También te podría gustar...