Lección primera / Partidarios de la felicidad

LECCIÓN PRIMERA

Acostúmbrate a morir cada noche
y a no darte por vencido. Aprende
las leyes no escritas de la vida y respeta
el orden en el que todo sucede.
Aunque nada sucederá si tú no lo provocas.
Haz de la caída un milagro y recuerda
que todo sacrificio responde a una victoria.
 
Acostúmbrate a que las heridas de ayer
sean memoria al borde del olvido, a que nada
perdure más allá de tus huellas, a que la noche
cubra de sombra la línea de tu sombra.
 
Recuerda que la palabra no nace del silencio
ni el amor se cobija en la región del abandono;
que todo lo dicho no mata cuando hiere
ni el corazón oculta su espalda a las traiciones.
 
Acostúmbrate a ser pasajero en la barca de la muerte,
pero no te des por vencido
porque vayas perdiendo vida mientras la vida pasa.
Acostúmbrate a nacer a cada instante.



PARTIDARIOS DE LA FELICIDAD

Sólo quiero deciros que estamos todos juntos
                                       Jaime Gil de Biedma
 
 
Pasan los días, lentos como la tarde de estío
en la ciudad desierta. Pasan
con la soledad del hombre en la ventana
mirando hacia las ventanas cerradas y el horizonte
recortado de azoteas, de sábanas blancas y de antenas.
Lentamente se escriben los poemas. Sobra
papel para narrar la historia cotidiana
de los días lejanos, de los días perdidos.
Pero llegará la noche y se encenderán
las farolas de la plaza, y las terrazas
se llenarán de compañeros y palabras amistosas.
 
Buscaremos un camino común para saciar la sed,
para vaciar el hielo de las copas
y llenar de experiencias el vacío de la nada.
Cada cual dejará su soledad en un rincón de la noche
y tomará palabras prestadas para escribir la suya.
 
La felicidad estará con nosotros
mientras sobre papel y no falten las palabras
que estrechan los mares de la compañía.
Todos trajimos la vida hasta aquí, para contarla.

Dos poemas de José Luis García Herrera, poeta, narrador y crítico literario, autor de treinta libros de poesía y ganador de muchos premios literarios.

En “Lección primera”, el yo poético se dirige a un tú poético ofreciéndole unos consejos / preceptos ante la vida y para afrontar su existencia, con una gran calidad estilística, que se pueden contener en las acciones de relativizar, luchar y sobreponerse.

En “Partidarios de la felicidad”, el poeta habla sobre la misma creación poética -surgida de los recuerdos y de la vida vivida con los demás-, sobre el acompañamiento de los cercanos, y la felicidad que deriva de esa comunión.

Dos composiciones de un estilo muy elaborado y óptimo, unos contenidos delicada y preciosamente presentados con una expresión inmejorable.

Gracias a José Luis por la lectura de sus propios textos.

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