Sazón / El cinturón de Hipólita / En el cabello suelto de las ancianas… A propósito del Día Internacional de la Mujer, 8M

Sazón
Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.
¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha
que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.
Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.

El cinturón de Hipólita
Una vez, siendo niña, descubrí a la mujer
que me enseñó a montar en bicicleta
tiñéndose las canas: se había puesto, porque la resistencia mancha,
una camisa azul de su marido
muerto.
El cinturón de Hipólita es aquella camisa.
Mi primera maestra, Doña Cati,
enseñó a leer a tres generaciones de españoles
a través de sus gafas, ya estando jubilada: Mi-pa-pá
es-el-más-gua-po-del-mun-do-y-mi-ma-má-la-más-fuer-te
del-pla-ne-ta-tie-rra.
El cinturón de Hipólita es aquel par de gafas.
El día de su boda con el poeta Manuel Altolaguirre,
la poeta Concha Méndez caminó
flotando, con su traje de menta, hacia el altar
de los Jerónimos: su ramo de novia era un manojo
fresco de perejil.
El cinturón de Hipólita es aquel ramo verde.
Y el modo en que mi madre, a los cincuenta, le cambiaba las pilas
a su audífono para asistir a clases
en la universidad (las manos son las mismas que, con catorce
años, dejaran los compases y dictados
para ponerse a amasar pan).
El cinturón de Hipólita nunca lo robó Hércules.
Hércules robó el oro,
pero no la riqueza. ¿Cómo expoliar aquello que se mama,
capital invisible, indivisible, cual río
sangre abajo? Robó Heracles
el oro. Nos dejó
la nobleza.

En el cabello suelto de las ancianas …
En el cabello suelto de las ancianas
se despliegan aquellas sábanas blancas
tendidas al amor de la brisa, la mirada
soñadora de las muchachas que fueron.
Mis bisabuelas, las tres a las que conocí,
con sus moños que las ataban a lo cotidiano,
a los quehaceres y los hijos, a la casa,
cada noche se quitaban las horquillas
y la melena larga del color de la inocencia
hacía brillar sus ojos
y abrirse los míos de nieta testigo
ante la luz que desprendía el instante.
He dejado que me crezca el pelo,
como de niña; ya las canas van ocupando
el lugar que les corresponde. Enrosco
el moño de mis bisabuelas sobre la cabeza
y observo la imagen. ¿Pareceré yo tan libre
al dejarlo caer?
«Sazón» es un poema de María Victoria Atencia -poeta malagueña, perteneciente a la Generación del 50, ganadora de muchos premios, siendo el último el Premio Nacional de las Letras de 2025-, un soneto que es una celebración de la madurez vital y la plenitud propia, femenina, expresada en primera persona; la autoafirmación, la consciencia de la identidad como mujer y el vitalismo, todo hecho poesía a partir de la identificación con un árbol que crece.
En los dos tercetos aparece un tú poético, ante el que el yo actúa e interrelaciona de acuerdo a un punto exacto desde el punto físico y mental que recoge el título Sazón.
Esta composición se considera un hito en la lírica femenina española, donde la mujer se posiciona como dueña de su propia madurez y experiencia.
“El cinturón de Hipólita” es un poema de Martha Asunción Alonso –profesora de universidad, docente en diversas sedes y traductora; como escritora, su obra poética se ha traducido a otras lenguas y ha sido premiada por el Ministerio de Cultura de España, entre otros. Asimismo, ha publicado relatos y escrito un libreto de ópera- que parte del mito de Hércules y sus doce trabajos.
En su noveno trabajo, Hércules debía conseguir el cinturón de Hipólita, reina de las amazonas, pueblo de mujeres guerreras; Hipólita se lo entrega a cambio de su libertad (aunque hay otras versiones).
Traído el mito a ahora, la autora hace un reconocimiento de la libertad o del empoderamiento de la mujer, frente a las adversidades que pueda sufrir; los ejemplos puestos de mujeres son casos “actuales” de la disputa de la mujer en su cotidianeidad…; Hipólita pierde algo material y valioso, pero conserva algo inmaterial que es superior -su libertad, su dignidad y su lucha.
“En el cabello suelto de las ancianas…” es un poema de María del Carmen Ruiz Guerrero -poeta murciana y docente-, que parte del recuerdo de la autora de sus ascendientes y de sus cabellos, como imagen de una libertad momentánea frente a la sujeción que supone el afán de los días y sus quehaceres. Un deseo y ejemplo de libertad convertido en lirismo y en homenaje de las que se ocuparon de los demás.
En la imagen del segundo poema, ánfora ática de figuras negras, donde Heracles lucha contra las amazonas, 530 a. C.–520 a. C., Museo del Louvre
Gracias a Yolanda Rodríguez y a Olga Vázquez -compañeras de nuestro Centro- y a Lorena Núñez -excompañera de nuestro Centro- por la lectura y grabación de estas composiciones.
Como ejemplo de lo bueno que puede tener y ofrecer una mujer, está nuestra compañera Verónica Fernández, a la que recordamos.

















