Simetría / Tregua


Simetría
 
 
Hay una exacta y secreta simetría
en nacer y morir:
esa extrañeza
de ver cómo se forma o se consume
un mundo que, al quererlo interpretar, nos ofrece un dibujo incomprensible:
 
borrosas espirales
 
que traza un pensamiento alucinado,
sujeto a los rigores de esa fórmula
que divide el vivir por el vacío
 
Todo es un pacto,
 
un acuerdo callado entre un ser fugitivo
y una ley inmortal,
 
hasta que llega
 
el último momento, el armonioso,
en que las espirales se disuelven
y se impone la exacta simetría:
la nada en el espejo de la nada,
 
y el fantasma de un sueño vuelve al sueño.



Tregua
 

La vida se concreta mejor en lo pequeño:
la templanza maternal del agua,
el cara o cruz de los viajes que no has hecho,
los árboles que trepas,
el amor que parte en dos
su evidencia y su dominio.

Para vivir no es conveniente dar rodeos
ni buscarle a las preguntas su respuesta en la respuesta.
A veces es mejor confiar en quien no sabe
y aprender de sus cautelas,
como aprende el animal a desapasionarse,
como aceptan las montañas ser final y antes del mundo.

Sabes que hay cosas de ti que no te pertenecen:
ser niño y persignarse,
demonios clamorosos,
la costumbre de besar a los extraños,
la monótona conciencia de la culpa,
alegrarse en carnaval,
creer en dioses.

Pero eres parte de tu siglo, de su bárbaro jolgorio.
Millones de hombres que se matan,
y se agotan en oficios rigurosos,
y hablan entre sí aunque no laten por nadie,
y sólo han aprendido a estar ya solos.
Solos como cuelgan los disfraces.
Solos como dos espejos solos.
Solos como suena el llamarse incluso Antonio.

Por eso que vivir se concreta en lo pequeño.
Ahí donde te miran unos ojos,
donde piensas en alguien y lo salvas;
donde alguien piensa en ti
y da tregua a tu destino sin saberlo.

“Simetría” es un poema de Felipe Benítez Reyes -poeta, novelista, traductor y ensayista español de gran prestigio dentro del ámbito nacional, y ganador de importantes premios literarios; entre sus poemas, destaca “Advertencia” -publicado en esta web-, un poema enorme sobre el amor y la vida en general.

El texto parte de la tesis de la correspondencia o identidad entre los momentos del principio y el fin de la vida -de los hombres, recogidos en el pronombre nos.

Y en medio de esos hitos vitales, está la vida humana, difícil de entender y definir -que, sin embargo, el autor poetiza y reflexiona sobre ella de una manera magistral.

El muy alto nivel de abstracción, la capacidad reflexiva, la selección léxica y el pensamiento filosófico convierten a esta poesía en un ejemplo magnífico de calidad literaria.

“Tregua” es un poema de Antonio Lucas -periodista (director del suplemento La Esfera de Papel de EL MUNDO) y poeta, con cinco libros publicados y ganador del Premio Loewe de 2014.

Comienza el texto divagando sobre lo mejor de la vida, su contenido y la manera de vivirla, junto a la presencia del otro.

Y además de la identidad, a veces impuesta o condicionada, existe la mundanidad, incontrolable y criticable; y vuelto a lo personal y cotidiano -lo cercano, pequeño o íntimo- la relación de tú a tú sirve para crear un tiempo sin hostilidad y una vida vivible.

Otra reflexión sobre el existir de gran calidad literaria, en su expresividad y su profundidad de contenido.

Gracias a Ricardo Hurtado Simó, compañero de nuestro Centro, Doctor en Filosofía, autor de varios libros publicados, por la lectura de estas dos composiciones; y organizador también de las jornadas del Día Mundial de la Filosofía que se celebrarán en Almendralejo en esta semana.

También te podría gustar...