Apoptosis / ¿Es que a nadie le extraña? / Mapa

Apoptosis
Lo descubro en un libro de embriogénesis:
«Al principio la mano es una palma
completa y sin espacio entre las puntas.
Después los dedos van apareciendo,
separándose van uno por uno
mediante la destrucción de las células
que antes los unían».
Es decir,
la muerte es el cincel que esculpe el cuerpo,
pues con el corazón sucede igual:
carne muerta da a luz a carne viva.
Leo más y veo que la palabra
que en medicina nombra este proceso
es la que en griego clásico designa
lo que antecede a cada primavera:
la caída amarilla de las hojas
y el invierno, preludio de la vida.
Cierro el libro. Me quedo dando vueltas.
Siento mayo presente en cada esquina
de este abril que aún huele a febrero.

¿Es que a nadie le extraña?
A Javier Cercas
¿Es que a nadie le extraña
lo que sucede aquí?
Llegamos sin quererlo;
partimos sin querer;
sin consultar catálogo
cargamos con un cuerpo.
Ni la madre se elige,
ni lugar, ni ocasión;
y va de suyo
lo que llamamos alma,
cortada por qué mano a su capricho.
Curioso
de verdad
que el que así parte
compuesto y calibrado y en vereda
pretenda terminar por ser el dueño
de sí y de su camino.
Qué extraño ser un alguien
que afirma decidir pero no puede
sostener su fortuna
ni ahorrarse, entre las suyas,
una lágrima al menos.
Donde dije jamás
hoy digo mío;
tomadme la palabra
y he de daros disgusto;
cuando escuchéis mi siempre
sabed que nunca ha sido.
Nos vamos acusando de traición,
los traicioneros.
Mostradme la sustancia,
la voluntad del títere:
¿puede un hombre decir
quién será si mañana
lo prueban la codicia o los amores
como sólo ellos saben
probar lo que es un hombre?

Mapa
Plano como la mesa
sobre la que se extiende.
Bajo él nada se mueve
ni busca una salida.
Sobre él mi humano aliento
no crea remolinos de aire
y deja en paz
toda su superficie.
Sus llanuras y valles siempre son verdes,
sus mesetas y montes, amarillos y ocres,
y los mares y océanos de un azul amigable
en sus desgarradas orillas.
Aquí todo es pequeño, cercano y accesible.
Puedo con el filo de la uña aplastar los volcanes,
acariciar los polos sin gruesos guantes;
puedo con una mirada
abarcar cualquier desierto
junto a un río que está justo ahí al lado.
Las selvas están marcadas con algunos arbolitos
entre los que sería difícil perderse.
Al este y al oeste,
sobre y bajo el ecuador,
un espacio sembrado de un silencio absoluto
y en cada oscura semilla
hay gente viviendo tan tranquila.
Fosas comunes y ruinas inesperadas,
de eso nada en esta imagen.
Las fronteras de los países son apenas visibles,
como si dudaran si ser o no ser.
Me gustan los mapas porque mienten.
Porque no dejan paso a la cruda verdad.
Porque magnánimos y con humor bonachón
me despliegan en la mesa un mundo
no de este mundo.
–
“Apoptosis” es un poema de Víctor Herrero –poeta salmantino, ganador del Premio Ciudad de Salamanca, fraile franciscano y profesor de literatura bíblica- que consiste en la poetización de la polisemia del helenismo que es el título.
Así, en primer lugar, es un proceso biológico que ocurre en el embrión, de eliminación de células para la creación correcta de miembros; también este proceso ocurre específicamente en el corazón para mantener el tejido cardíaco sano; y como otro significado, también expresa la caída de las hojas en árboles y plantas hasta un nuevo crecimiento de estas.
Como conclusión lírica final, el yo poético toma consciencia del paso del tiempo y del proceso de la vida; una belleza de creación literaria muy conseguida.
“¿Es que a nadie le extraña?” es un poema de Vicente Gallego -poeta valenciano ganador de varios premios literarios, considerado uno de los principales representantes de la poesía de la experiencia, una vertiente romántica en torno a la belleza de lo cotidiano que dominó en la lírica española en los años 80 y 90 del siglo XX- que contiene una reflexión perfecta desde el punto de vista poético sobre la naturaleza humana, sobre la existencia -magníficamente descrita-, su contenido y su sentido. Cualquier comentario a esta composición queda ensombrecida por su calidad literaria.
“Mapa” es un poema de Wislawa Szymborska -escritora y poeta polaca, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996; mantuvo su vida separada del mundo público de su obra, y así comentó: “Tuve una vida bastante feliz, pero en ella hubo muchas muertes y desencantos. Pero, claro, prefiero no hablar de cosas personales, y no me gustaría que los demás también hablaran de ellas. Para la gente, tengo otra cara, por eso me presentan desde el lado anecdótico, como una persona feliz, que no hace otra cosa que idear juegos y adivinanzas”- que contiene la contemplación por parte del yo poético de un mapa expuesto delante de sí mismo.
De una manera crítica e irónica, se lee una comparación entre ese mapa y los lugares que representa, entre la figuración ideal y bonita y la realidad no tan perfecta. Una composición agradable en su expresión y profunda en su intención.
Gracias a Alejandro González -exalumno de nuestro Centro-, a Antonio Mejías -profesor de Filosofía y compañero de nuestro Centro- y a Sara Domínguez -profesora de Filosofía y excompañera de nuestro Centro- por la grabación de sus lecturas de estos textos.

















