La Dicha / Los Domingos / El Lugar de los Dignos

LA DICHA
SE afana la tarde en perseguir recuerdos,
en querer remontar hasta el olvido mismo
de las cosas y hurgar en sus cenizas.
Remueve entre sus ascuas, como una sombra espesa,
aquellas viejas glorias de un tiempo ya apagado
donde nada fue acaso aquello que soñaste.
Luego vuelves a tierra, y herido de cordura,
abrazas el silencio, tocas fondo.
No es misión del recuerdo
devolver a los hombres la luz de su estatura,
hacer de lo perdido un bálsamo falaz
para sanar abismos.
Quedémonos aquí, distantes del pasado,
hagamos de esta llama intermitente
una hoguera común donde alentar la vida,
dejemos que este instante de luz inabarcable
nos cubra por completo y aspiremos
—dulces, suaves, ebrios de fragancias—
el don de compartir el uno frente al otro
las palabras, el tiempo, nuestra dicha.

LOS DOMINGOS
You´ve taught me to sip café solo,
to let its bitterness seep through my gums
and mark the end of our tapas and wine,
just as you´ve taught me to relish silence
in the slow, shared sliding-by of minutes.
I no longer force the conversation
these never-ending Sunday afternoons
while muffled westerns blink on the telly.
An ancient carriage clok fights to strike four
and your mother pours her glass of wáter.
Perhaps this week she´ll suddenly repeat
her suspicion of a neighbour´s illness.
Or we´ll sit here without the need for words
till your father stirs and cranks the volume
to signal kick-off at the Bernabéu.
LOS DOMINGOS
Me enseñaste a beber un café solo,
a sentir su amargor en mis encías
tras el rito de las tapas y el vino.
Me enseñaste a saborear el silencio.
A compartir el lento pasar de los minutos.
Ya no fuerzo las conversaciones
en estas tardes largas de domingo,
de westerns que parpadean en la tele.
Un reloj lucha por dar las cuatro
y tu madre se sirve un vaso de agua.
Quizá esta semana ella repita de nuevo
sus sospechas sobre la enfermedad de un vecino.
O nos sentaremos aquí en silencio
hasta que tu padre se levante y suba el volumen
del partido que empieza en el Bernabéu.

EL LUGAR DE LOS DIGNOS
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same.. Rudyard Kipling
COMO todas las cosas que al final de la vida
nos compensan,
si gozaste de amores,
de unos cuantos amigos, de personas
que partieron, tal vez, antes de tiempo
y aprendiste a superar el dolor con fortaleza;
si encontraste en los tuyos
hondura y equilibrio,
templanza y corazón, la gran fortuna
de ver crecer el fruto de tu estirpe,
y tuviste el arrojo
de hilar tus propios sueños y cumplirlos;
si pensaste también en lo sencillo
que resultó amar el mundo y a sus gentes,
cada pulsión de luz, cada cimiento
sostenido en el aprecio y en los gestos;
si en ciertas ocasiones fuiste acaso
pequeño y vulnerable, gigante en humildad,
coraza, piedra,
la carne del que abraza lo que siente
sin miedo al compromiso,
y aprendiste a ordenar en la conciencia
la escarcha y los vacíos,
el fuelle del que aviva los instantes porque sabe
que el tiempo del recuerdo es solo humo.
Si supiste interpretar en las palabras
el signo que nos nombra erróneos e imperfectos
y llegaste a descifrar que en el enigma late
la dimensión exacta de la vida,
su azul celebración, su esencia pura,
entonces, de algún modo,
tendrás la sensación de haber logrado algo,
de ser alguien,
de alcanzar en la mesura de tus actos
el lugar de los dignos.
“La Dicha” es un poema de Mario Lourtau, docente y poeta cacereño, ganador de varios premios literarios; en concreto, de su última obra publicada, Para menos morir, una antología poética, muy recomendable para su lectura, con una selección de su poesía entre 2008 y 2021, publicada por la Editora Regional de Extremadura, una delicia como publicación y un conjunto de poemas de gran calidad literaria.
Comienza este texto con la ambientación de una tarde, donde se reviven los recuerdos a la vez que se siente el presente.
Continúa y acaba el texto con la constatación -en la primera persona del plural- del momento especial del que se participa, reflejado en el título. El grado de poetización, de lo vivido de una manera física y sentimental, es admirable.
“Los Domingos” es un poema de Matthew Stewart -autor de origen inglés asentado en Extremadura, con varios libros publicados- que se presenta en su versión original en inglés y su traducción al español, hecha por el poeta Pablo García Casado.
En el texto, se recrea líricamente una rutina de convivencia en un ámbito familiar y sentimental, donde aparece la consciencia del tiempo que fluye de otra manera, donde las interacciones personales se suceden a un ritmo y a un nivel de intimidad diferentes. En un nivel y uso coloquial, una escena bellamente hecha poesía.
Esta doble lectura en dos lenguas diferentes plantea la cuestión de la traducción; hasta qué grado esta reproduce el significado, tono e intención originales, además de ofrecer la posibilidad de leer textos que de otra manera sería imposible leer por desconocimiento de la lengua original.
“El Lugar de los Dignos” es otro poema de Mario Lourtau. A partir de la cita del poema “If”, de Rudyard Kipling, el poeta despliega magníficamente en un texto largo y muy bien trabado un arte de vivir ideal y aspirable, un totum de cualidades, hechos, maneras de actuar y de sentir de lo que debería ser la buena vida. Una creación muy conseguida en su expresión poética, en su contenido y en su pretensión de modelo existencial.
Gracias a Mario Lourtau y a Matthew Stewart por la grabación de las lecturas de sus propias composiciones.

















