Asuntos de la lírica / Atardecer con Wallace Stevens / Coordenadas.
A propósito del Día mundial de la poesía, 21/M

ASUNTOS DE LA LÍRICA
El niño que buscamos y no está
ya dentro de nosotros,
el amor que nunca es
porque siempre es un fue que ya se ha ido
y que no vuelve -o lo hace de un modo
que viene a herirnos con la impunidad
que otorga a la memoria nuestro olvido-,
la juventud que huye, la infancia que regresa,
aquellos que quisimos y nos quisieron,
lo que no pudo ser
y lo que pudo ser de otra manera,
el pasado, el presente, el porvenir.
Cualquier cosa perdida o por perder
de verdad, para siempre,
exactamente igual que toda la vida.

ATARDECER CON WALLACE STEVENS
Mirar por la ventana es sólo uno
de los actos posibles en esta tarde muerta.
Mirar con anodina indiferencia
a los niños que juegan en la plaza,
a sus madres sentadas en los bancos
o fumando de pie, junto al marido,
todavía —las siete— con las gafas de sol.
Una sola pobreza es suficiente
para entender las otras. Una sola
canción puede arrancar distintas lágrimas,
dependiendo del grado de tristeza
—o de conformidad con la tristeza—
de quien la escucha. Una sola vida
podría contener todas las vidas.
Un poema difícilmente puede
contener sentimientos imposibles
de encontrar en cualquiera, ni agotarlos:
un poema es un gesto que todos han escrito
cuando uno lo copia en el papel,
un fragmento de vida en que el poeta,
hablando de sí mismo, habla de todos.

COORDENADAS
Los poemas se escriben
para que caminemos entre ellos.
El lenguaje es un bosque.
Entre la oscuridad y las palabras
hay un pacto secreto como el que se establece
entre el aire y las hojas.
El poeta se detiene en los signos,
elige del lenguaje
los que tienen que ver con su manera
de acercarse a las cosas, de interpretar el mundo,
de dirigirse a aquello que lo nombra.
Cada poema asume una reconstrucción,
cada una de sus palabras
un intento más o menos consciente
de devolverle a algo su sentido.
No nos basta solo con su presencia:
las cosas necesitan ser salvadas,
verse restituidas en su pérdida antes de que suceda.
En lo oscuro del bosque, en su espesor,
fermentan las palabras
en todos los idiomas que nos han precedido.
Entre las conjeturas,
buscando hacerse un hueco en esa oscuridad,
el poema posible se abre paso,
nos da las coordenadas de un espacio
que inevitablemente tendremos que habitar,
solos o en compañía, para siempre.
“Asuntos de la lírica” es un poema de Antonio Manilla- poeta del que ya se han editado aquí algunos de sus textos, de su magnífica antología Lenguas en los árboles; ahora ha publicado su obra Casa Nostra, XI Premio Internacional de Poesía José Zorrilla.
De carácter metapoético, esta composición contiene una serie de temas -y sus cualidades- que trata la poesía; unos universales que componen el fondo de la creación lírica y cuyo vivir es el mismo sentido de nuestra existencia; una excelente poesía para hablar de lo poético y de la vida.
“Atardecer con Wallace Stevens” es un poema de Ángel Paniagua -de origen extremeño, reside en Murcia; ha publicado poemas y traducciones en varias revistas, así como críticas de cine, libros y exposiciones de pintura y escultura; ha publicado los libros de poesía En las nubes del alba, Si la ilusión persiste, Treinta poemas y Bienvenida la noche-, que comienza en el título con una referencia a un poeta estadounidense.
El texto se inicia con la poetización del hecho de mirar por una ventana; de ese mirar surge la observación -cualidad del poeta en general- que lleva a la universalización o a la generalización, basadas en la semejanza de experiencias.
Acaba este texto con la aseveración de que un poema es un reflejo de los demás, o de muchos, que han vivido lo que el poeta escribe; la creación lírica es así un vicario de la vida. Una hermosa composición metapóetica sobre de lo que escribe un poeta y de quien lo vive antes.
“Coordenadas” es un poema de Basilio Sánchez -extremeño, médico de profesión y autor de una importante obra poética, cuyo conjunto está recogido en Los bosques de la mirada. Poesía reunida 1984-2009 (2010); ganador de varios premios literarios, los críticos alaban su calidad literaria.
Comienza esta composición con una imagen que asocia el poema/las palabras con un bosque por donde los demás se internan. El poeta, en su creación lingüística, interpreta, elige de lo que escribir, da un significado y recupera lo que se puede y no se debe perder.
He aquí la función de la creación lírica, la de dar sentido a través de las palabras a nuestra existencia; otro bien hecho texto metapoético.
Gracias a Sonia Rivas -excompañera de nuestro Centro-, a Merche Rodríguez, compañera de nuestro Centro -desde la plaza del Parlamento de Budapest- y a Flora Sánchez -también profesora de LCyLit, con vistas al Puente Romano de Mérida- por la lectura de estas poesías.
En la primera imagen, fresco que representa a una mujer tocando la lira, 79 d. C. en Pompeya, Italia; o también, imagen de Erato, una de las musas relacionada con la lírica. A la expresión poética también se le denomina lírica, porque, en su origen griego, la declamación se acompañaba con el instrumento de cuerda que es la lira.
En la segunda imagen, Goethe en la ventana, una acuarela de 1786-87 de J. H. W. Tischbein. Representa al poeta Johann Wolfgang von Goethe mirando por una ventana.

















