La escondida fuente / Cármenes

La escondida fuente, de Eloy Sánchez Rosillo
 
 
Cuando el dolor te venza y te derrumbe y des
con tus huesos en una noche ciega,
no pienses ante todo en escapar: indaga
en el hondo misterio que supone
que ese dolor exista, igual que existen
el pájaro y la flor, la hormiga o las estrellas.
 
Y escarba en sus escorias enigmáticas
con corazón dispuesto y manos que se entreguen
a buscar la verdad sin titubeos.
Escarba en tu dolor hasta llegar al fondo
de la tiniebla y del espanto. Allí
verás sin duda el rostro de la muerte.
 
Pero no desfallezcas. Si tu espíritu
no se rinde y prosigue, tal vez descubras luego,
bajo la tierra estéril de las devastaciones,
una escondida fuente. De ella brota
un agua fresca y viva que es también una luz,
la más intensa luz, la luz más pura.

Cármenes, de Antonio Manilla
 

Y sin embargo, el corazón
me dice  que este campo no es mi campo
ni mi cielo este cielo. Miguel d´Ors
 
En la tierra que alza las legumbres
y el viento que agita las mimbreras
en el oscuro vientre de los montes.
 
Detrás de cada cosa alienta un dios.
 
En todo tiempo y en cualquier lugar:
en el otro revuelto de septiembre,
la nieve de febrero, el pescador de abril,
la yerba recogida por Santiago.
 
Regato del Argayo
y pastos de Las Verdes,
antiguo Bustefrades.
 
Machacao, los Lucios, la Lampaza,
cueva de La Profunda,
salto de la Fervienza.

De Piedrafita al Pozo de Las Hoces,
esta es la tierra que enterró a los míos.
 
Es fría, negra y dura.
                                   Y, pese a todo,
en todo puedo oírlos.

“La escondida fuente” es un poema de Eloy Sánchez Rosillo -poeta editado aquí varias veces y siempre recomendable- que comienza dirigiéndose a un tú poético que somos todos los que leemos u oímos el texto.

El comienzo parte de constatación de la existencia del dolor y casi simultáneamente aparece la petición de una autorreflexión sobre su origen. La búsqueda del porqué del sufrimiento es una introspección, un viaje interior que tiene que ser sincero.

En la última estrofa, la indagación íntima puede llevar a una recuperación anímica, a la esperanza o a la redención.

Una composición de un estilo impecable, donde destacan las imágenes líricas muy logradas -como la fuente y la luz- que tratan de expresar la espiritualidad y lo secreto por íntimo de nuestra existencia.

“Cármenes” es un poema de Antonio Manilla -escritor ya editado aquí varias veces y muy recomendable- ejemplo de la topoliteratura, de la poesía que tiene como tema la presentación efusiva de un lugar.

Con un estilo lírico sobrio y hermoso, el autor presenta las diferentes actividades relacionadas con el lugar poetizado, los rasgos orográficos, los lugares destacados y la relación emocional entre el paraje y el poeta.

Los dos vídeos del mismo poema pertenecen al proyecto Lírica, cantares de poemas; en un primer vídeo aparece la lectura del propio Antonio Manilla y en el segundo aparece Diego Gutiérrez cantando el mismo texto musicalizado. Y es una ocasión para plantear la relación entre la poesía y la música; los poemas convertidos en canciones y las letras de canciones que llegan a considerarse poesía.

Gracias a Olga Vázquez, compañera nuestra, por la grabación del vídeo de su lectura y a Antonio Manilla por su colaboración en esta edición de uno de sus poemas.

En la primera imagen, Fuente de los Caños, en Sierra Espuña (Murcia). En la segunda, vista de Cármenes.

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