Ulises y el otoño / Marea baja

Ulises y el otoño
Una hoja entre las páginas de un libro.
Amarilla. De acacia. Otoño la arrastró
hasta el pretil de mi ventana un día
que sería ventoso y con presagios
de tormenta irrumpiendo por el norte.
El otoño inclemente que revuelve
las esquinas del aire
y desnuda la tierra con ardor
de amante reencontrado con la amada.
Y yo la fui a poner a buen resguardo
en un libro de versos como este,
entre las líneas donde Odiseo
padece, en el país de los feacios,
lejos de todo, soledad de amor.
Extraña coincidencia, pienso, al encontrarla hoy,
deshidratada y yerta, señalando
el encuentro entre dos vivos ayeres,
simétricos destinos,
voces que suenan juntas.
Correspondencias entre Ulises y el otoño.

Marea baja
En aquello que hagas
en el lapso inconcreto de esa vida
que sientes como propia y es del viento,
pon lo mejor que tengas:
ardor, bondad, belleza.
Todo lo que te ha sido dado,
también cuanto hayas adquirido, todo,
sin reservarte nada, a cada instante.
¿Porque sabes acaso si mañana
habrá camino para volver sobre lo andado,
una oportunidad para la enmienda?
Solo el presente es nuestro. Y nada dura.
Cada logro o propósito,
cuanto creemos firme, indisoluble:
rastros de nuestro paso en una playa
que borra sin pasión el mar al retirarse.
Somo huellas de arena en la marea baja.
“Ulises y el otoño” y “Marea baja” son poemas de Antonio Manilla -poeta leonés, autor de varios libros de poesía y periodista; destaca, por su gran calidad, la selección de poemas de su libro Lenguas en los árboles.
En la primera poesía, el poeta comienza contando una escena cotidiana e íntima -de una belleza lírica excelente-, donde pone en relación una simple hoja de árbol caída con el libro de la Odisea de Homero -en la parte donde se cuenta la llegada de Ulises al país de los feacios, donde es encontrado por la princesa Nausícaa y alojado por el rey Alcínoo y donde cuenta su viaje (de vuelta a casa, en busca del amor del hogar), desde Troya hasta llegar a Esqueria.
Llegados el presente, el poeta reflexiona sobre esa coincidencia entre la hoja y el personaje, seres del pasado, pero no desaparecidos, sino vivientes cada uno a su manera.
Un texto insuperable, ejemplo de la creación de belleza con palabras.
El segundo comienza como una exhortación a un tú -a todos- a actuar en la vida de la mejor manera posible, con la mayor intensidad y la más alta calidad en la actitud.
Y a continuación se pasa a la reflexión sobre la posibilidad de la redención, de la rectificación, frente a la fugacidad del presente; una imagen poética muy bien traída refleja la leve impronta que la actividad humana deja.
Una calidad admirable en la expresión lírica para presentar una mirada a la esencia a la existencia humana; a pesar de nuestra brevedad, debemos hacerlo bien.
Gracias a Laura Nieto (exalumna de bachillerato de nuestro Centro; con formación en música en el Conservatorio de Música de Almendralejo, en Traducción e Interpretación en la Universidad de Valladolid y en Arte Dramático en la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura de Cáceres; hace apenas un mes, protagonizó y estrenó el proyecto Desde dentro, Julieta, de MariFé Suárez, una inmersión teatral donde la actriz y el publico comparten un mismo espacio, donde se mezcla el texto sobre el personaje de Shakespeare con imágenes, sonidos y proyecciones) por la lectura de estas dos composiciones.


















