El verano / La playa / Somos / Bosón de Higgs / Trabalho en Rotação

El verano
El verano
es un sendero
que bordea el acantilado,
transparencia del agua entre urros
dispersos, piedras del rayo
y cuevas que comunican la playa
con el horizonte.
Tierra adentro,
hay quien lleva para otros el mar
en la mirada,
gotas de arena en los brotes del sueño.
El verano es un muchacho de ojos claros,
un lunes de febrero por la tarde
en un bar de Madrid.

La playa
La luz del verano se derrama
sobre la realidad de las cosas.
Es tan nítida que puedes leer
en la boca de las piedras
sus palabras.
El mar incesante recibe los cuerpos
de unos bañistas que no dejan de celebrarlo.
Los observo sentada en la arena de la playa.
Mis ojos se detienen en una niña
frágil y oscura
que juega en la orilla
y pienso en ese instante
puro y eterno
en el que todos fuimos
incondicionalmente felices
como hoy lo es ella,
ignorante de las sombras
que poblarán su vida.
También yo fui como ella,
con esa avaricia por la alegría,
cuando todo era una ráfaga
de misterios por descubrir
y cada día guardaba en su interior
un nuevo prodigio.
Mantuve dentro de mí la luz
que emana ahora de ella
una luz que ya no reconozco
y que desde el olvido me ciega.

Somos
A José Antonio Llamas
No un barco solitario
cuyas luces se adentran en la noche
dejando atrás la costa;
ni una desierta isla
preñada de tesoros, descuidada
en el vasto archipiélago;
ni la roca que enfrenta
en el batiente al oleaje, firme
mientras se descompone;
tampoco el asombroso
pecio de algún naufragio milenario
que al fin orilla el tiempo, sino
esos rastros de espuma que las olas
dejan sobre la arena de una playa
al retirarse el mar, deshechos al instante.
Apenas nada más.

Bosón de Higgs.
Coinciden las rebajas y el anuncio
de la confirmación de los bosones,
esa tribu carnívora
y diminuta que la ciencia dice
que ha de cambiar la física. Yo no sé.
El sentido corriente de las cosas
no alcanza a explicar
este complejo asunto de la vida
-una tarde de compras
coronada de dulces-
ni el eón de los mundos.
Después he descubierto
que no hace falta comprenderlo todo
si la felicidad es el enigma.
Que contigo me basta.

Trabalho en Rotação
Quisera eu esta tarde
-abaixo todos os relógios
e todos os mecanismos
em fuga e em tácita rotação
que projéteis se despredessem
da luz
e que acertassem
o meu coração.
O trabalho
-a máquina do mundo-
Põe-me preso a prazos
e ofereceme un pedazo de pão
e um pouco de agua…
-que eu us ofereça ferozmente
a meus filos a meu futuro
á menina que me escolheu.
Quisiera eu esta tarde
que todo um planeta
grosso pesado feérico
surdo como uma bomba
de sombra e triste pólen,
desprendido
de fio escuro e roto
desccesse
caisse
aterrissasse
-num transe louco-
no Paciífico na Paulista
na Praça dos Amores
na Avenida Paulo Guilguer
e acertase el 2697
-cante, louco! Louco destroço
do mundo!
E na tristesa de um tango
o séquito seguisse
na voz de Gardel
carregando o poeta
desfeito en versos
y sangre,
desfigurado
mas
enfim
contento por morte tão locura
num dia de trabalho
em rotação.
Quisiera eu esta tarde
que o Lorca voltasse
do limbo da vermelha Espanha
e da oscura Víznar
empunhando um verso como uma espada
e que se sentasse ao meu lado
desejoso de un café da minha mãe
-deste carinho deste amor
de fato incompreendidos-
e que escrevesse um verso
na toalha da mesa
com o grafite do Infinito!
Sou sozinho de vida
en rotação agora.
O que me espera -nao sei.
E assim entendo-me
e assim estando o braço
ao meu amigo andaluz
e vamos pela estrada
ao som de guitarras e cantares.
[Quisiera yo esta tarde / que todo un planeta / denso, pesado, esférico / sordo como una bomba / de sombra y de triste polen, / desprendido / de hilo oscuro y roto / descendiese, / cayese, / aterrizase, / -en un trance loco- / en el Pacífico, en la Paulista / en la Plaza de los Amores / en la Avenida Paulo Guilguer / y acertase el 2697, / – ¡Cante, loco! ¡Loco destrozo / del mundo! / Y en la tristeza de un tango / el séquito siguiese / en la voz de Gardel / cargando con el poeta / deshecho en versos / y sangre, / desfigurado, / pero / en fin / contento por la muerte tan loca / en un día de trabajo / en rotación.
Quisiera yo esta tarde / que Lorca volviese / del limbo de la roja España / y del oscuro Víznar / empuñando un verso como una espada / y que se sentase a mi lado / deseoso de un café de mi madre / -de este cariño, de este amor, / de hecho, incomprendidos- / y que escribiese un verso / en el mantel, / ¡con el grafito del Infinito!
Estoy solo en la vida, / en rotación ahora. / Lo que me espera –no lo sé. / Y así me entiendo / y así extiendo mi brazo / a mi amigo andaluz / y bajamos por la carretera / al son de guitarras y cantares.]
“El verano” es un poema de Yolanda Soler -doctora en Filología Hispánica, periodista y escritora española, ha publicado diversos libros de poesía, novela y ensayo- con el título de una estación del año que se poetiza.
Empieza el texto con la definición de verano a través de su identificación con la imagen del paisaje de la costa cántabra (los urros, en Cantabria, son islotes pequeños, fruto de la erosión de la costa por las mareas, de gran valor paisajístico), concisa pero cabalmente.
En la segunda estrofa, la “idea” del verano -y todo lo estético que se le supone- se asocia con lo humano, que acaba en la última estrofa, cuando se llega a la personificación de esta estación en alguien concreto -por su belleza y su capacidad de sugestión.
Una poesía bella en su aparente simpleza y en su brevedad.
“La playa” es un poema de Inés Montes -poeta y narradora, nacida en Málaga; en 2017 recibió el Premio Jábega como reconocimiento a su obra literaria y en 2021 obtuvo el Premio Andalucía de la Crítica-, situado también en la estación del verano.
El yo poético se sitúa en una playa donde observa el paisaje natural y humano hermosamente poetizado; la presentación de la imagen ideal de esta estación.
La atención poética se fija en una niña, imagen en ese momento y en ese lugar de la felicidad, sea lo que sea, desde el punto de vista de lo vivido y de lo observado.
Y, en la última estrofa, el yo lírico se identifica con esa imagen de la dicha, en una relación entre el presente vivido y observado y el pasado evocado; sin embargo, ese recuerdo produce nostalgia…
Un bonito texto sobre la presencia y la observación de la felicidad en los demás y el peso de los recuerdos propios, con la mezcla de alegría y tristeza
“Somos” es un poema de Antonio Manilla -autor ya editado aquí varias veces, y del que se recomienda sobre todo su antología Lenguas en los árboles por su enorme calidad- que presenta una “reflexión existencial” frecuente en su obra.
Esta poesía contiene más o menos una explicación/indagación sobre nuestra naturaleza/esencia/existencia/sentido de la vida, sobre lo que pensamos que somos (y ese pensar ya es parte de nuestro ser).
A través de una serie de elementos “marinos”, genialmente poetizados, el poeta niega definiciones de lo humano que nos incluyan, hasta llegar a una conclusión, a una imagen lírica categórica y honesta en su sinceridad.
Un texto de una gran calidad estilística y estética, de una profundidad conceptual y de pensamiento óptima.
«Bosón de Higgs» es otro poema de Antonio Manilla.
En este caso, tras la aparición de un descubrimiento científico muy importante, el poeta poetiza, primero, la falta de explicación a la vida cotidiana y a sus momentos de dicha, y, segundo, la vida cotidiana no comprende ni asume el conocimiento de todo; por contra, sí son impagables en ella la presencia de la felicidad y el amor.
“Trabalho em Rotação” es un poema de Zaque Machado. La presentación de este autor, la traducción, el comentario y el ofrecimiento del vídeo son de Pilar Sarró, amiga del autor.
“Zaqueu Machado es un poeta nacido en São Paulo –Brasil-, doctor en Filología Románica, profesor de Lengua Portuguesa y Española. Es además un creador multifacético. Escribe poesía, relatos, es compositor musical, actor y director de teatro.
En este poema el poeta reflexiona en una tarde cualquiera sobre su vida en altos y bajos, y su creación literaria. Empieza mirándose a sí mismo dentro del engranaje del trabajo que estamos obligados a realizar para alimentarnos y mantener a unos hijos; aparece el recuerdo a su compañera de vida también.
A continuación, el poeta mira hacia el exterior, menciona nombres de lugares, especialmente de la ciudad de Sāo Paulo, y rápidamente nos trae el recuerdo de figuras hispanas, Gardel y sobre todo su admirado poeta Federico García Lorca. No en vano Zaqueu Machado es lector y estudioso de la literatura y la cultura en español.
De hecho, a partir de aquí, Lorca es el segundo protagonista del poema, unido a su muerte prematura, su asesinato en aquella España de guerra… El poema en las últimas estrofas vuelve la mirada al propio poeta junto con Lorca, con su madre. Los versos destilan dolor y al mismo tiempo admiración por la poesía lorquiana que tan temprano fue acallada. En los últimos versos ese “trabajo en rotación” ofrece una imagen esperanzadora y de futuro para el poeta, futuro existencial y literario cogido del brazo de su adorado poeta español Federico García Lorca.”
Gracias a Rosa Alcañiz, docente de Inglés den nuestro Centro, a Bárbara Portillo, también compañera de nuestro Centro, y a Pilar Sarró, docente emérita de LCyLit, por la grabación de las lecturas de estas composiciones.
En la primera imagen, urro de Liencres; en la tercera imagen, playa de Es Trenc, Mallorca.



















