La noche blanca
Cuando la sombra cae, se dilatan tus ojos, se hincha tu pecho joven y tiemblan las aletas de tu nariz, mordidas por el dulce veneno, y, terrible y alegre, tu alma se despereza. Qué...
Cuando la sombra cae, se dilatan tus ojos, se hincha tu pecho joven y tiemblan las aletas de tu nariz, mordidas por el dulce veneno, y, terrible y alegre, tu alma se despereza. Qué...
La profesora de lengua estaba convencida: empezad siempre por buscar el verbo, el verbo y lo demás, la palabra más importante, el núcleo. Repetía y repetía ad infinitum. Cantar, comer, vivir, pensar, morir. Eso...
Estos poemas los desencadenaste tú, como se desencadena el viento, sin saber hacia dónde ni por qué. Son dones del azar o del destino, que a veces la soledad arremolina o barre; nada más...
Daba el sol en lo alto y mi sangre se alzaba de su propia marea dibujándose en olas. Hervía el agua en el fuego, y las tijeras esperaban su turno junto al lienzo de...
Lo que al día le pido es solamente un poco de esperanza, esa forma modesta de la felicidad. … y quizás nosotros mismos, este mar con esta luna, estemos dentro de alguna...
Ámame, primavera, en esta tarde en que el sol es un pájaro cautivo que revuela en la jaula azul del cielo. Oh, dime, primavera, si este dócil aire que expira dulce entre mis manos...
Es un puente que acerca geografías humanas. Le fiamos la burla y la alegría por igual. Se parece a los ríos, y a la luna, y a nada se parece. Yo la he visto...
Lo que al día le pido ya no es que me cumpla los sueños, que me entregue los deseos cumplidos de otros días, porque al fin he aprendido que los sueños son igual que...